Presentación de "Ánforas" de Goya Gutierrez. Librería Blanquerna
Por Marga Clark
Conocí a Goya en una de mis frecuentes incursiones dentro de ese ámbito cálido y, al mismo tiempo, tan activo e intenso que existe en Barcelona de actividades poéticas y literarias.
Goya, aunque nació en Zaragoza se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona y vive allí desde 1968. Ha estado dedicada durante muchos años a la enseñanza pública, impartiendo Lengua y Literatura castellanas.
Presentación de "Ánforas" de Goya Gutiérrez. Librería Blanquerna, Madrid, 10 de noviembre de 200
Que Goya Gutiérrez prologue su poemario con una cita en la que Antonio Gamoneda nos recuerda que “la belleza nos sirve de tormento” es algo especialmente pertinente para tomar el pulso a un ejercicio de creación presidido por la conciencia de los límites y la trascendencia de la palabra poética. No es nuevo afirmar, y Goya nos lo recuerda constantemente en Ánforas, que escribir, crear, es una respuesta a un estímulo múltiple, diverso y permanente que acaba adquiriendo el valor de un reto al que el poeta se enfrenta desde muy diferentes sentimientos e impresiones entre los cuales se alza con especial fuerza la incertidumbre, traducida en el vértigo de no llegar a dar cuenta de la desintegración en el aire de las briznas de las pavesas del lenguaje, parafraseando la tercera sección del primero de los poemas del libro (p. 12), y que acaba guiando los pasos del creador, precisamente, hacia “el libro de lo incierto” (p. 36) que se escribe, como leemos en la cuarta sección del mismo poema citado al principio, trazando “en el papel sendas de posibilidad/sobre el espacio blanco de la duda” (p. 13).
LA TRANSCENDENCIA DEL SER Por Javier Lostalé Texto de la Presentación del libro “Cuerpos varados” en el Círculo de Bellas artes de Madrid el 20 de novéembrere de 2009
La obra poética de Jacinta Negueruela ,está formada por tres libros: Animal marino, La luz de Orión y Cuerpos varados, que esta noche presentamos, obra poética unida a un texto algo más que teórico, Un arte presencial. De Yves Bonnefoy a Miquel Barceló que, en fiel correspondencia con estos dos grandes artistas, el poeta francés y el pintor español , revela su concepción del acto poético como un alumbramiento de existencia a través del lenguaje, hasta el punto de disolverse éste en lo alumbrado. La palabra, tanto en el autor de Principio y fin de la nieve, como en Jacinta Negueruela , posee el don de la encarnación, está por tanto manchada por la vida, es presencia y alienta esperanza.
En este libro hablan unos fantasmas, pero hay que apresurarse a decir que no son aparecidos tremebundos, de sábana y cadenas, sino gente espectral por lo común de trato más bien afable. Son huecos de unas sombras, como dice bellamente el autor, pero no quieren asustarnos ni renuncian a expresarse con llaneza y naturalidad; y hasta echan mano de un humor que se agradece, ¿quién dijo que el humor no es poético? Sin él, escribir versos siempre bordea la afectación, como si nos supusiéramos almidonados.
Para quitar importancia a algo solemos decir que no es nada del otro mundo; pues bien, eso son precisamente los protagonistas del libro: gente del otro mundo, gente en cierto modo extraordinaria, y también interesantísima porque sienten y razonan como nosotros. La mirada que les dirige el poeta es irónica, ¡qué muertos más vivos!, parece decir, un después es casi igual que el ahora. Hay que tomárselo cum grano salis, como solía decirse cuando aún existía el latín.
Hablar de un libro de poesía no es fácil, y menos intentar transmitir las emociones que ha sugerido a un modesto lector, como es mi caso.Hoy me siento doblemente orgulloso en este acto: por una parte, por acompañar a este enigmático Doctor en Filología Trilingüe (reconozco que casi me caigo al suelo cuando leí la solapa de la hermosa edición de este poemario); y, por otra, ejercer de presentador de un excepcional libro de poesía. Quizás debería empezar por el principio, hablarles de los poemas, de las referencias literarias, de la pulsión poética de cada composición, antes de comunicarles lo esencial. Pero prefiero empezar por el final. Me reconozco entusiasmado con la lectura de ‘Nombres, rostros y palabras’, así que tienen que comprar este libro, no ya para suplir el dinero que el autor ha perdido en cada una de las nueve huelgas que ha secundado en los últimos tiempos en la enseñanza madrileña, sino para realizar un acto de justicia poética. Ya me ven: hoy estoy aquí para apostar fuerte. Cuando a uno le cae entre las manos un libro de cualquier clase, con el propósito de glosar unas palabras de admiración hacia el autor y su obra, siente, lo reconozco, una inquietud manifiesta: ¿Y si me he embarcado en la responsabilidad de rendir debida cuenta de una obra que no merece la pena?
Ya les digo que no. Que sí merece la pena. Y mucho. La lectura me ha sorprendido gratamente, me ha entusiasmado, a decir verdad: me he topado con un gran poeta, que posee una poderosa voz propia con múltiples matices.