Sobre "Dominios de matiz" en la Carbonería de Sevilla
Juan Pastor y yo somos de algún modo parientes por hermandad compartida. Mi hermano, el poeta y pintor Ángel Leiva, argentino exiliado y siempre errante, primero en Cádiz, luego en Madrid, para marchar a USA, donde vivió muchos años, hasta recalar hace ya unos cuantos en Sevilla, saludaba a Juan Pastor en la extinta Estafeta Literaria de 1976 como una de las nuevas voces poéticas de futuro.
“Y es hoy el mañana de ayer… como escribió Machado, ya de madurez, “Dominios de matiz”, de su editorial Devenir.
La lectura de El último hombre sobre la tierra nos coloca en el centro de gravedad del ser, en el lugar de intersección de lo cósmico y de lo íntimo, en la radical precariedad de la existencia hasta el punto de que la presencia del hombre en el universo carece de sentido, y de este modo su lectura abre dentro de nosotros surcos de rebeldía y de libertad. Las ideas encarnadas(en la poesía siempre hay encarnación) de relatividad, caos, límite, vacío, nada, mundo, azar, origen ,conciencia, instante, eternidad, energía amorosa, fragmentación, disgregación o muerte, se corresponden naturalmente en este libro con términos científicos que, al integrarse dentro del lenguaje poético(ciencia y poesía están muy próximas),prestan visibilidad a los estados de espíritu, organicidad a lo inaprensible, textura a lo inabarcable, corporeidad al pensamiento, aliento al misterio y fecundan la imbricación entre lo terrenal y lo estelar.
Nos hallamos ante un libro inteligente y bien escrito, que ofrece una visión del mundo muy definida a través del sujeto que en él se expresa, el poeta. Este poeta tiene un nombre, Francisco López Serrano, y a tenor de los títulos de los otros libros que ha publicado hasta ahora en este campo Ars Moriendi, Un funesto deseo de luz, La afable vecindad de la muerte, La caricia de un sueño, La sombra de Dios, podemos casi con certeza decir que se halla en la línea tan hispánica del desengaño de la vida.
Texto leido en la Escuela Ta dei Madrid en la lectura poética Voces poéticas de Devenir
“Esta no es la crisis del sistema capitalista, es la crisis de toda una concepción del mundo”. Con esta afirmación, el escritor argentino Ernesto Sábato ya alertaba en el año 2000 sobre la crisis del sistema en el ensayo titulado “La Resistencia”, un texto compuesto por cuatro cartas y un epílogo, que sin lugar a dudas resultó premonitorio. “Es la idolatría a la técnica, la explotación del hombre, la pérdida de los valores espirituales, la feroz competencia, la corrupción política, el consumismo desaforado, el descrédito de la justicia. Pero resignarse, subrayaba el autor de El Túnel, es una cobardía, hay que resistir. Solo los valores del espíritu pueden salvarnos porque los valores nos orientan y presiden nuestras decisiones”.
Sí. Lo sé de sobra. Voy a empezar con un topicazo. Enseguida intentaré explicar por qué hago eso.
El tópico al que me refiero, y uno se encuentra todo el rato con él, es: “Quien puede contar los años sesenta es que no los ha vivido.”
Esos “años sesenta”, claro, son los del siglo XX. Y más en concreto, designan un ambiente enrarecido, rebelde, joven, que algunos han llamado “contracultura”, y tuvo sus primeras manifestaciones públicas por entonces. Una época que, en Occidente, se prolongó más o menos hasta mediados de 1970, y en España coincidió con el comienzo de lo que suele conocerse como Transición.