RESEÑAS


El desvío del otro - Ernesto García López

Por Ernesto García López

Ernesto García

Hace ya más de 10 años el colectivo poético Alicia Bajo Cero de Valencia (en boca de uno de sus poetas mayores, Antonio Méndez Rubio) decía que «hablar del mundo es proponer un mundo». Un libro de poesía encierra, a mi juicio, dentro de sí un mundo y lo quiera o no negocia y transacciona con ese otro mundo que le rodea. No en vano la palabra, como nos recordara el psicólogo bielorruso Vygotski, es un «microcosmos de conciencia humana». Por eso, hablar de un libro de poesía que está en el mundo es también proponer un mundo.


El Arte como alimento - Ricardo Ruiz

 Por Ricardo Ruiz

Nuestra civilización progresa de una manera tan vertiginosa como alarmante hacia una sociedad de tecnócratas y gestores del utilitarismo en perjuicio de una sociedad de humanistas. Los intelectuales ya no son los sabios, los pensadores o los filósofos; ahora los intelectuales son los cocineros, los asesores de imagen, los profesionales del shown business y los gestores del glamour. El valor de la cultura se mide por el interés turístico y gastronómico, por las colas en las puertas de los museos y por las ventas millonarias de libros de autoayuda. Los nuevos intelectuales han convertido la divulgación cultural en vulgarización y espectáculo mediático.


Cuando todo se vuelve diferente - Ángel Luis Luján

Por Ángel Luis Luján

Acostumbrados como estamos a despedir a todos por igual y hacer tabla rasa ante la inmensidad de la muerte, se nos olvida que hay diferencias. Que no es lo mismo. Que hay quien lega al porvenir memoria de su tiempo y de su ser, y eleva la existencia de los demás a un grado mayor de sentido con la más alta generosidad. Diego Jesús Jiménez lo hizo a través de la poesía principalmente, pero también de la pintura; y a los que tuvimos la fortuna de conocerlo, nos infundió,


El cauce hondo de la memoria - Javier Lostalé

Por Javier Lostalé

Quien ha empañado el lenguaje del sonido medular de la existencia; quien ha hecho de la memoria espacio y tiempo en tensión, lecho hondo habitado hasta la conciencia, y de lo telúrico biografía; quien ha sentido la iluminación del origen y ha borrado fronteras entre lo individual y lo colectivo; quien se ha enfrentado a la Historia desde la desnuda condición humana y ha creído en el pulso salvador del Arte; quien en su obra ha integrado con la


Diego Jesús Jiménez "Lugar de la palabra" - Juan José Lanz

Ahora que se nos ha ido, empezaremos a darnos cuenta del inmenso hueco
que nos ha dejado Diego Jesús Jiménez.

Por Juan José Lanz

Para mí, Diego era casi más grande amigo que poeta, y ya es decir, porque (y a los premios que recibió en vida me remito) su calidad poética es indiscutible: Diego Jesús Jiménez es, sin duda, uno de los más grandes poetas españoles de los últimos cuarenta años y uno de los que mejor han sabido desentrañar la trabazón ideológica de nuestra sociedad contemporánea desde una estética que no renuncia nunca a la más alta calidad, pero tampoco a la denuncia de la hipocresía, al desvelamiento de los verdaderos motores de nuestro mundo; es más, en su obra (no sólo poética, sino pictórica y crítica), ambos elementos van de la mano, la estética es el modo de denuncia y de transformación utópica de una realidad que sólo cobra sentido cuando es soñada, que sólo se realiza cuando el ojo se desplaza más allá del límite impuesto por la línea (“La mirada / sólo es capaz de contemplar el mundo / cuando abandona el cauce que la línea le ofrece”). Hay una metáfora, casi un símbolo de su obra, que se repite en la poesía de Diego: el color que se transfiere al cuadro, como en la pintura del Greco, en la de Zurbarán o en las cuevas de Altamira, procede de la impregnación de la materia natural en el lienzo o en la pared, que así se transustancia en sueño, en arte, y que revierte en la realidad de la que nace para transformarla. Así, su poesía; así, su obra toda. No hay una línea que separe la realidad del arte: ésta es soñada (de ahí la dimensión utópica de su obra y su conciencia dialéctica de la Historia) en la obra que se transforma y la transforma, para avanzar en un misterio que se expande, cuyo desvelamiento siempre está más allá. Ésa es la gran lección que aprendió del Barroco, del Manierismo: el ojo que se acostumbra a la línea, miente.


‹ Principio  < 12 13 14 15 16 >  Final ›