Estado de amenaza es el resultado de la contemplación y de la reflexión sobre las grandes incógnitas del hombre, expresadas en un canto de esperanza y de amor, con un tratamiento formal de una altura estética más allá de la cuál sólo cabe el contrapunto que el propio Víctor Pozanco pulsa en ese tremendo alegato en favor del individuo y de la paz que, en el largo poema que da título al libro, parece alentar a un nuevo impulso crítico como una de las sustancias poéticas. Junto a la preocupación por los temas de siempre ("Vacío", "Nada", "Muerte", "Ausencia"), desde los más claros orígenes de nuestra cultura (ese "Propileos", o esos ecos de Lucrecio), está lo vivencial, no sólo lo más hondo ("Parábola de la huella" o "La tenaz escalera") sino también lo más común, las ansias y deseos cotidianos ("Caprichos" o esa "ella" que tantas veces aparece), el alegre ludismo de "Acordes con la voz" o "Haces azules". Libro sin duda clave en la ya fecunda obra del poeta.