RESEÑAS


Presentación en Sevilla de "Vestigios" (haiku) de Manuel Junco de la Fuente

PRESENTACIÓN DE VESTIGIOS
En El gato en bicicleta de Sevilla
(6 de abril de 2017)
Por
Miguel Florián

Esta tarde tengo la enorme satisfacción de encontrarme con dos entrañables amigos: Juan Pastor y Manuel Junco. El primero, poeta y editor, fue el agente capital de que publicara mi primer poemario, Los mares, las memorias. Sin su generosa intercesión tal vez no hubieran llegado los poemarios siguientes. A Juan le debemos los lectores de poesía la generosidad de la colección Devenir que durante más de treinta años nos ha ofrecido un variado abanico tanto de la lírica española como de la extranjera (Orhan Veli, Milosz, Bonnefoy, Lundkvisk…).

Conocía a Manuel Junco hace más de veinte años en Ribadeo. Desde entonces hemos mantenido una honda amistad. Manuel, Lolo, es puertorriqueño (y español de Asturias). Ha ejercido la enseñanza como catedrático de Pedagogía en la Universidad de Puerto Rico. Vestigios es el segundo poemario que publica. Ya en 2008 apareció Esporas publicado también en Devenir.


En busca de Aurora de Albornoz

Por José Luis Argüelles

HACIA TODOS LOS VIENTOS
El legado creativo de Aurora de Albornoz
De Begoña Camblón
 
Apenas veinte años después del fallecimiento de Aurora de Albornoz (Luarca, 1926), al lector de poesía le resulta difícil encontrar  cualquiera de los libros de creación de la autora asturiana y hasta hay algún título que permanece inédito. Es más, ni tan siquiera tenemos una bien preparada antología que ofrezca una idea cabal de una obra que por muchos motivos, desde los estrictamente literarios hasta los biográficos, posee un notable interés para conocer en toda su complejidad y detalle la literatura española de la última mitad del siglo XX. Paradójicamente, algunos de sus estudios más citados, como el que dedicó al poema Espacio, de Juan Ramón Jiménez, alcanzan precios 


El día 4 de marzo de 2017: el 94 aniversario del nacimiento del Manuel Álvarez Ortega

Han pasado tres años de la muerte del poeta cordobés:
Manuel Álvarez Ortega
(Córdoba 1923, Madrid 2014).
Desde 1988 DEVENIR ha publicado 11 títulos del autor más dos ensayos sobre su obra

En breve, se celebrará el 94 aniversario del nacimiento del poeta. Y cuando apenas han pasado tres años de su muerte, su obra no ha dejado de interesar y de crecer el interés por la misma. Se está trabajando en la traducción de su obra al alemán. Y la Fundación Manuel Álvarez Ortega, recientemente constituida, ha trabajado durante estos tres años en el inventario de su legado y fondos bibliográficos. Su archivo con la correspondencia, mayoritariamente cruzada, desde los años 40, su biblioteca, más de 300 cuadros originales e inéditos del poeta. Así como su obRa de teatro, poesía, novela y documentos inéditos, están inventariados y censados. En la imagen de la izquierda, alguno de sus amigos más intimos, el 15 de junio de 2014, en el entierro del poeta en el cementerio civil, Nuestra Señora de la Almudena Madrid.,


“114 relatos cortísimos” de Mari Conejero por: Ramón G. Medina

“114 RELATOS CORTÍSIMOS” de Mari Conejero
Por Ramón G. Medina

 Hay libros que llegan a uno sin esperarlos. Es el caso de “114 Relatos cortísimos” (Ed. Devenir, 2015) de Mari Conejero. Uno toma el libro y lo mira. Es un tomo pequeño que no asusta por su tamaño. Lo abre por su primera página y lo observa con cierto mimo, porque es un libro que se presta a primera vista para un rato de lectura sutil, disfrazada de cierto entusiasmo de niñez, y se engolosina mientras lo lee.
Me recuerda su tacto, al abrirlo, el primer tomo de “Platero y yo” que tuve en mis manos, hace ya muchos años. Uno recuerda aquella lectura tan amena y peluda. Y empieza a leer su primer relato: “Un día perdí mi diábolo”. Y de entrada, se encuentra con una edad verdaderamente juvenil y diáfana. Entrada fresquísima y llena de ilusión o ensoñación irrecuperable por los lustros del tiempo. Casi coloreada de una feliz entrada de año nuevo. Lo que se espera con una nueva emoción. Los ojos de los niños parecen que endulzan el ambiente ensoñado. Es una edad pobre, de un tiempo de pobreza inevitable, y sin embargo, llena de fantasía diabólica. “La cuerdecita de los palos se te enredaba a menudo y…” una imagen casi reciente le llena a uno los ojos.


Un campo de batalla. Por Lourdes Ortiz

No sé si son tiempos o no para la lírica. Lo que sí sé es que la voz del poeta no se apaga. Brota como el manantial en tierras áridas o en la más alta montaña, fresca y limpia, a borbotones o bajo control, cuando la mano del hombre y su pericia la domina y la controla. Desde el comenzó de los tiempos el hombre canta, busca el juego rítmico para expresar anhelos, sentimientos o para contar los deseos del dios, que construye para calmar sus miedos. Desde el hechicero que entona su cantinela hasta el último, cercano, poeta contemporáneo. El poeta, el cantor ha expresado así a través de los tiempos su  ligazón con las historia, con los mitos, la epopeya, como es el canto guerrero,  dedicado a las hazañas de los héroes o a las correrías  de los dioses, que él crea con su verbo y entroniza y venera.


 1 2 3 >  Final ›