Sobre "El arte carnal en Orlan". Punto de opinión


Presentación del libro
EL ARTE-CARNAL EN ORLAN
Hacia una estética del sacrificio
De José Ignacio Benito Climent
Casa del Libro de Valencia, día día 2 de abril de 2013
 
 
 
Lo primero agradecer a la Casa del Libro la gestión de este espacio dedicado a las letras. Agradecer a Juan Pastor, creador de la editorial Devenir y la colección Otro, en la que aparece este texto por confiar en la edición de mi libro que hoy presentamos, en lo de Otro 

 

en mayúscula no sé si pensaba en el gran Otro lacaniano que representa el orden de los discursos, gracias también a Rosa María Magda con la cual coordinamos un grupo de investigación que ella dirige: Nuevos paradigmas sociales en la aula de pensamiento del Institut Alfons el Magnànim y del cual forma parte la asociación Aquí y allá. Pensamiento nómada que presido y por ayudarme también a aclarar el concepto de género en la teoría biopolítica de Foucault, a Amparo Ortega, psicoanalista en Valencia, por sus aclaraciones respecto a mis primeras lecturas psicoanalíticas, ya que entonces me encontraba todavía en los inicios de mi formación psicoanalítica del campo lacaniano y sus aclaraciones posteriores, y a Laura Vidal, psicóloga, quien me ha dado siempre su apoyo en la lectura, la escritura, la corrección y por un largo diálogo que todavía no ha terminado sobre el estatuto de la mujer en el arte, así como el problema del diagnóstico en relación a la persona de Orlan. Y gracias a vosotr@s por acudir a esta presentación.
Este es un libro sobre La mujer que no existe como diría Lacan en el sentido que es más bien la idea  que se construye sobre la mujer en el imaginario colectivo y que Orlan quiere destruir. Nace de una obsesión por el saber que existe acerca de la Mujer en mayúscula como imaginario del orden simbólico, respecto a su esencia y que se propone llegar a un destino: el de una no-esencia o de una multiplicidad de mujeres. Quizás emerga de una obscenidad del síntoma, como diría la psicoanalista Colette Soler, respecto al mirar y no poder ver lo que es la mujer, al no poder aprehender lo que es su realidad. Una decisión basada en la investigación de una realidad incomprensible para el autor, que consiste en desvelar lo velado de la feminidad, a través del estudio de los mitos acerca de la feminidad, como el de virgen o puta, desmitificándolos desde la filosofía y el psicoanálisis o entendiendo otros mitos que mejor muestren su realidad, como el de Gyges o Lady Godiva, que nos muestran el empoderamiento de la mujer a través de la desnudez y la invisibilidad de la política. Por ejemplo el mito griego de Herodoto o Platón sobre Gyges, quien era un pastor que encontró un anillo dentro de un caballo enterrado con ventanas de cristal y al interior de él había un anillo que cuando lo probó al darle la vuelta sobre su dedo, le daba la posibilidad de volverse invisible, así que un día entró en palacio y pudo ver a la reina de Libia desnuda y ella al descubrirlo le dio dos opciones: matar el mismo al rey o ser decapitado. El mito de Godiva es un mito galés que cuenta que la mujer de un conde hizo una apuesta con su marido para que no subiera los impuestos al pueblo y para ello, su marido le dijo que si salía desnuda montando a caballo por el pueblo le daría lo que quería. Ella ordenó que nadie saliera a la hora en que iba a aparecer desnuda y a caballo, pero solo un hombre a través de un agujero de su puerta se atrevió a mirar, un sastre que es el fundamento del mirón, del voyeur. Mis alumnos me dicen siempre que lo que buscaba el sastre era tomarle la medida para hacerle un vestido y yo creo que tienen razón. El tema de la vestimenta como segunda piel es recurrente en este ensayo y el poder de la desnudez en la mujer. De hecho Orlan, cree que la desnudez de la mujer es capaz de desacreditar los estereotipos acerca de la misma. Santa Orlan siempre muestra un pecho sin pudor. Invirtiendo el orden fálico del cuerpo y la mirada.
  Ahora mismo estoy impartiendo por primera vez en bachiller al igual que otros compañeros, a Simone de Beauvoir, lo cual es algo histórico para los profesor@s de Filosofía, ya que nunca antes se impartió, y nos permite hablar en clase de la condición de la mujer, de los distintos géneros y de los distintos feminismos en el instituto en el que imparto clases, el IES San Antonio de Benagéber, cuyos profesor@s y alumn@s han tenido el placer de elogiarme con su presencia.
 
Pero bueno entremos en materia… ¿Por qué he titulado este texto El arte-carnal en Orlan, hacia una estética del sacrificio? porque el arte de Orlan no es body-art sino arte-carnal. Esto quiere decir que el body-art no utiliza anestesia mientras que el arte-carnal sí. Por lo tanto la función es desacralizar y no sacralizar el dolor como si lo hacía el body-art. Viva la anestesia dice Orlan y critica a esas mujeres que están en contra de la epidural y luego se arrancan un diente con anestesia.
 
  Este ensayo tiene como punto de partida el estudio del contexto histórico-político en el que surge la performance como un nuevo arte, para ello fue también necesario el surgimiento de movimientos sociales como el feminismo de la identidad, más cercano a las ideas ilustradas que exigían mayores derechos a las mujeres como ciudadanas y al feminismo de la diferencia que yo lo definiría más bien como la segunda oleada del feminismo en el sentido de: ya hemos logrado ciertos derechos o cuotas de poder o paridad, ahora queremos que se nos reconozca como diferentes desde esa igualdad primera que no queremos perder y que sin embargo estamos perdiendo con la crisis, hay mujeres que ya se plantean abortar por no perder sus trabajos. Recordemos que la pobreza afecta antes a las mujeres según dicen los estudios estadísticos.
  El marco teórico de este ensayo se nutre más bien de una perspectiva feminista de la diferencia, como la propuesta por la filósofa española de la Universidad de París VIII, Beatriz Preciado desde el postmodernismo francés en su Testo yonqui, en el que analiza la sexualidad femenina como una sexualidad continuamente controlada por un orden porno-farmacéutico mundial. Es decir, que la sexualidad femenina se intenta controlar o doblegar desde el orden farmacéutico hasta el pornográfico. Por ejemplo, no se puede dar testosterona a las mujeres aunque potencie la libido sexual femenina. 
  Además del estudio de Preciado me he interesado en el trabajo de la psicoanalista y escritora telquelista Julia Kristeva cuando deconstruye la idea de virgen en la mujer o la de la filósofa queer Judith Butler cuando se plantea deshacer el género. ¿Qué quiere decir deshacer el género? Para Judith Butler deshacer el género es como desconstruirlo para constituirse un nuevo género, como ella misma que al ser judía no podía considerarse lesbiana en un entorno conservador, los otros (sus padres) ante esta condición quieren deshacer su género por no poderse reconocerse en el otro. Toda esta fenomenología hegeliana de reconocimiento del otro es una constante en los estudios feministas de la identidad y de la diferencia.
 
  La idea que me propuse demostrar era que Orlan es un paradigma de la performance feminista, por eso realicé en este libro un análisis de su obra artística que es muy extensa (videos, esculturas, performances en las que se opera en vivo mientras lee textos, sudarios de los restos de sus operaciones, etc.) y a través de la cual descubriremos que su arte es una arte derivado del arte-carnal, un tipo de arte que a mí entender ya estaba presente en el arte de Francis Bacon en sus figuras amorfas y carnales, y en la literatura de Antonin Artaud sobre todo cuando nos habla de un cuerpo sin órganos que para Deleuze y Guattari es el cuerpo del esquizofrénico, y creo que en Orlan se conforma, como aquí propongo, en una estética del sacrificio, es decir, una estética en la que el artista se sacrifica por una nueva humanidad post-humana, una especie de identidad híbrida o mutante, nómada. Buscando configurar una comunitas de identidades fluidas (Z. Bauman). Respecto a la personalidad del artista, al igual que el Odiseo (analizado en La dialéctica de la Ilustración por Adorno y Horkheimer) ella se hace a sí misma a través de un viaje interior entre la masculinidad y la feminidad sin reconocerse en ninguna de ellas. No olvidemos que ella dice ser hombre y mujer a la vez, es uno de sus anatemas que reflejan también su bisexualidad.
 Otra de las ideas clave para entender este libro es que el yo del artista, como el yo griego, se constituye a través del sacrificio y es así como se construye el sí-mismo a través del arte, recuperando la idea de sacrificio en sentido antiguo-primitivo y antropológico, no cristiano, inmanente no trascendental. Entrevistando a Orlan en su taller parisino Omnipresencias, me dijo que no entendía lo que hacía como un sacrificio, pero al decirle que yo entendía el sacrificio como un ritual antiguo como el de los mismos aztecas y no solo como un ritual cristiano empezó a interesarse por mi hipótesis. Aunque he de reconocer que algo de cristiano veo en todo esto, es como la ética libertaria que a veces es más cristiana que los propios cristianos. De hecho, el sacrificio de Abraham interpretado por el filósofo francés Jacques Derrida me dio pistas sobre el tratamiento del cuerpo en las sociedades occidentales, al igual que el de Nancy respecto a su ensayo mirar pero no tocar.
  En este libro también me dedico a analizar las políticas de las distintas minorías como los gays y lesbianas, a partir de los filósofos postmodernos franceses (Gilles Deleuze, Félix Guattari, Michel Foucault, Jacques Derrida, etc.), para identificar los conceptos que se escenifican en la obra de Orlan, como por ejemplo el esquizoanálisis. Hay un capítulo dedicado al esquizoanálisis que es la corriente filosófica que surge después de que Gilles Deleuze y Félix Guattari escriban El Antiedipo, y se la presenta como una nueva corriente psicoanalítica basada más bien en la búsqueda del cambio social por medio de la estética y la política. Esta corriente entró en discusión con el psicoanálisis lacaniano, de hecho el psicoanalista francés Pierre Bruno la crítica en su última obra: Lacan, pasador de Marx, editado por las ediciones psicoanalíticas de Barcelona. Y la verdad no la deja en muy buen lugar, pero era el aire de los tiempos al que estaba vinculada Orlan y de hecho, en la entrevista a Miller de la que hablará Amparo Ortega o en sus textos utiliza conceptos como maquinas deseantes que están presentes en el Antiedipo.
  Distintos conceptos y perceptos son tratados sobre la obra de Orlan: la carnalidad, lo informe en Lacan (nadie tiene la misma piel como las rocas de mar cada uno tiene sus propios pliegues), la fenomenología de la tortura desde los campos de exterminio al maltrato y asesinato contemporáneo de la mujer (sobre 50 muertas al año en España), el dolor como una fenomenología existenciaria en la forma de la angustia y la náusea sartriana, la pulsión de muerte freudiana, lo horrendo visto desde la ironía, lo sublime en el arte, lo abyecto en Kristeva, lo siniestro en Freud, lo queer en Bourroughs, etc. A lo largo de distintos capítulos. De este modo descubrimos que este tipo de arte performativo busca realizar en el cuerpo del artista un cambio político que surgiría de la estética y que podría crear un cambio social en el orden de los discursos, como si se tratara de un arte político de la resistencia actual en la forma de una no-estética. Creo que lo mítico y el discurso en la obra de Orlan entran en un juego dialéctico en el que es difícil distinguir la realidad de la ficción, por su función de espectáculo teatral, ya que exagerando la realidad se descubre la realidad inherente del mundo o más bien, una realidad concreta enmascarada e inaprehensible, como es la multiciplidad nietzschiana o el horror del cuerpo mostrado por las múltiples transformaciones quirúrgicas orlanianas que realiza en sus teatros anatómicos. Un teatro anatómico es el contexto de las primeras operaciones de médicos burgueses en el arte. Muchos médicos alrededor de un cuerpo y su maestro. Rembrandt fue quien mejor ilustró los mismos en Lecciones de anatomía del Dr. Nicolaes Tulpp (1632). Las facultades de medicina siguen el modelo del panóptico, son circulares para que se pueda ver el cuerpo operado desde cualquier lugar. Que en el caso de Orlan es una operación verdadera del cuerpo acompañada de una especie de pantomima en la que se destituye el poder del médico al ser la artista quien decide por donde cortar el cuerpo. Su operación consiste en crear una nueva identidad híbrida, mutante, nómada como zombie boy, el hombre totalmente tatuado o como diríamos los psicoanalistas una mujer psicótica que ha logrado no brotar gracias a lo terapéutico de su arte.
 
José Ignacio Benito

ORLAN, una mujer de recursos artísticos

Introducción

Para comenzar este comentario sobre la obra que se presenta hoy y que ya se ha citado, voy a utilizar la célebre frase que se atribuye al poeta y filósofo cubano José Julián Martí Pérez, que ya a finales del siglo XIX nos recomendaba qué había que hacer para qué nuestra huella trascendiera más allá de lo cotidiano de la vida. La cita es de todos conocida “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. En el alcance de estas tres acciones, se requiere un ejercicio previo de reflexión, albergar un afecto de cuidado por lo vivo, entender la tarea como un recorrido en el que poder crecer a nivel personal, y finalmente, asumir el periodo como una etapa de acompañamiento en la transformación que se ha de dar en el objeto, sea planta o texto, y  sobre todo si pensamos en lo que supone la consecución de un sujeto humano. Es aquí dónde surge la pregunta pues, de cómo dejar inscrito nuestro nombre para ser nombrados como amantes de la naturaleza, cómo padres o cómo escritores.

Creo recordar que el autor José Ignacio Benito Clíment, ya se ha entrenado en la actividad hortícola-arbórea, no nos consta que lo haya hecho en la paterna, y en cuanto a la que nos ocupa, escribir y publicar un libro, este es el inicio de un trabajo, que de continuar habrá de ir madurando en el proceso de volver a escribir.

De los sueños se pasa a la realidad y de la publicación de un artículo se llega a la de un texto, en este caso una tesis doctoral que reúne las características de versar sobre un tema muy de actualidad en las implicaciones del tratamiento que sobre el cuerpo imprime lo artístico. El intento de plasmación bajo la forma de ensayo de la obra de Orlan, esta artista francesa constituida en mi opinión como  “preciado fetiche” para el autor, ha marcado y marcará un punto de inflexión en su trayectoria como estudioso lector de filosofía.

La relación entre las distintas disciplinas desde las que se enfoca el tema, que se pretende como un abordaje multidisciplinar, en ocasiones puede llegar a establecer cierta confusión en la definición de los conceptos de los que se hace uso, un ejemplo es el caso de las numerosas referencias psicoanalíticas. Una metodología de  cariz menos ambicioso, y de alcance más sistemático, quizá hubiera favorecido un desarrollo de profundización en el personaje y por tanto en la evolución y significación de su obra artística.


 

Orlan

Bajo el pseudónimo de Orlan, la artista francesa Mireille Suzanne Francette Porte es una de las representantes de la perfomance actual. A partir de los años 90, sometió su cuerpo y su rostro a intervenciones quirúrgicas con la finalidad de hacer auténticas perfomances a través de las propias operaciones en vivo y en directo, siendo ella la protagonista, junto con el equipo médico; pretendiendo conseguir lo que ha llamado self-hibridations, una referencia que queda muy bien argumentada en el texto (pág. 105-106), es decir, cambios en su fisonomía, que transformaran su yo, que denunciaran la esclavitud de la mujer lograda mediante unos patrones de belleza establecidos, buscando romperlos introduciendo en su rostro asimetrías y alteraciones que deformaran su imagen de mujer. La manipulación fotográfica le ha servido también para establecer paralelismos entre su imagen y la de las mujeres de otras culturas cuyos modelos de belleza son muy distintos a los occidentales (africanas, precolombinas, indias, chinas…) Su rostro se ha transformado así en una máscara, que por sus cambios constantes a veces sorprende y a veces desagrada pero que se mantiene en la provocación1.

Hay que pensar su obra con el componente crítico que la sustenta, vinculado a su feminismo radical y a una visión del mundo marcado por la injusticia, la disgregación, la explotación y el materialismo al que arrastra una ferozeconomía de mercado2.A su amplia producción de perfomances entre las que podríamos nombrar El beso del artista y el metro patrón “Orlan-Corps”, hay que añadir además su amplio y excelente trabajo fotográfico, las instalaciones, la videocreación y la escultura.

1,2 Ideas extraídas de la Conferencia de Marta Matecon, impartida en el Museo de Arte Moderno y contemporáneo de Santander y Cantabria  (MAS) (30/10/2012)

Desde la filosofía algunos han hablado de la muerte del arte, sin embargo otros han defendido la estética de lo informe. Estas obras provocadoras se muestran en muchos museos, mientras que su exhibición se ha prohibido en otros. El arte actual se presenta de esta manera como algo enigmático que hace pregunta. Siguiendo los planteamientos del artículo de Mandy Toro3, diremos que para el psicoanálisis el arte es un artificio que permite entrever el dominio de lo inaprensible, una suerte de espejo a través del cual podemos mirar el rostro de Medusa sin perecer, pero la tendencia actual a sustituir la representación por la presentación, encontramos que nos lleva a una reflexión necesaria acerca de los límites éticos del arte, o qué puede o debe considerarse como arte, y por qué.

 

 Lacan señaló la importancia del deseo del ser hablante, sabiendo  que en psicoanálisis no se puede autorizar cualquier deseo, habremos de establecer algunos límites. Tomando como punto de partida la dignidad del ser hablante, a la que se alude en la formulación que sobre la sublimación planteó Lacan, que sería como “elevar un objeto a la dignidad de la Cosa”, o al nivel del objeto de deseo inalcanzable, tendríamos una propuesta que serviría para delimitar las fronteras del arte.

 

Si vemos que en el plano de la ética el psicoanálisis ha de  separarse de lo dictaminado por el Otro, en el plano de lo estético no todo lo que el Otro del arte define como artístico,  ha de ser  considerado como tal. De modo que en este punto nos surge la interrogación sobre ¿qué es el arte según el psicoanálisis? Convenimos que en psicoanálisis el arte es una cuestión de semblantes y de dignidad ética, diferenciándose su posición de otras que  plantean que las manifestaciones artísticas pueden para tratar lo real prescindir de los semblantes, en interés de la integridad del ser hablante. Si se parte de esta cuestión ética y del uso de los semblantes, es posible valorar con mayor facilidad el trabajo de algunos artistas, tanto si  ha habido sublimación como si no la ha habido, o si la obra que resulta  nos gusta o no. No obstante surge la pregunta por los casos en los que el arte cumple una función de sinthome, de prótesis que mantiene la estabilidad mental del sujeto.

3Texto presentado Por Mandy Toro en el VII Congreso de la AMP, París 28 de abril de 2010

Orlan explicó, en una conversación con Miller a la que haremos referencia a continuación,  sentirse irrepresentable, no figurable: “Toda imagen de mi misma es pseudo, ya sea presencia carnal o verbal. Toda representación es insuficiente, pero no producir ninguna sería peor”. Sería ser sin figura, sin imagen,… sin representación…, Para mí, dirá, lo que cuenta es girar alrededor de estas imágenes posibles…como la de Lilith…

 

Para conocer de primera mano sus ideas y opiniones, además de la lectura de su manifiesto del Arte Carnal, recomiendo varios artículos y entrevistas entre ellas la realizada por Corinne Sacca-Abadi* titulada Orlan, La caída de la metáfora: cuando lo real se adueña de la escena y la entrevista titulada “Iniciación a los misterios de Orlan”,  realizada por el filósofo y psicoanalista Jacques Alain Miller en 20084. En ella entre otras cosas resalta su diferenciación con el Body Art y el origen de su nombre artístico, que sitúa en relación con un momento analítico donde por efecto de una interpretación percibe la significación de la escritura  de su firma M. Porte que se había condensado en Morte. Momento que deja claramente del lado del analizante el saber que le era supuesto al analista, al ocupar ese lugar de sujeto supuesto saber.

Orlan se propugna como contraria al sufrimiento que considera anacrónico e innecesario. Por otra parte, habla de lo legado por el padre, un elemento es el ideal de una lengua para la esperanza de la humanidad,  el otro es el nombre de las estrellas, pero en su relato también se intuye lo que no alcanza, ni puede llegar a cernir como traumático. Finalmente quisiera reseñar la admiración y el respeto que expresa y dice tener por la artista Marina Abramovic.

A propósito de ésta artista Marina Abramovic,contaré que por circunstancias azarosas recientemente (5/2/2013) tuve la suerte de asistir en el IVAM a la proyección de la “La artista está presente”, película que recogealgunos aspectos biográficos de la historiadela performer Marina Abramovic, poniendo en contexto suobra cumbre, la que puede haber sido una de las expresiones artísticas más impresionante y como tal se vivió en la capital del mundo.

4” Iniciación a los misterios de Orlan” Conversación con Jacques Alain Miller, Le nouvel Anê nº 8, 2008

El documental sigue a la artista serbia de Belgradomientras se prepara para lo que puede ser el momento más importante de su vida: una gran retrospectiva de su obra en el MOMA, el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Diría que su obra es un contrapunto con la obra que nos ofrece Orlan. Ambas artistas pertenecen a la misma generación apenas si se llevaban un año de diferencia, pero sus inicios son distintos y sus principios también lo parecen.

 A través de su cuerpo, la artista crea un trabajo provocativo que emociona a todo el que lo ve. Este documental dirigido por Matthew Akers y realizado por la cadena de televisión HBO, fue premiado por el público en la Berlinale de 2012. Se la recomiendo a los amantes y a los escépticos de lo que se ha llamado el “arte contemporáneo”. Dicen que el film encandila a quien esté dispuesto a ser maravillado por lo inesperado, por aquello que en principio escapa al control de las palabras. Es lo mínimo que podría esperarse de alguien que sabe que a la larga, se corresponde al insensato que demuestra que el mejor arte es el que deja en evidencia que el espectador puede convertirse en el ser terrestre más permeable y que deben romperse las barreras que separan lo simplemente provocativo de lo realmente impactante, lo irreverente de lo permanente y al autor tanto del público como de su propia obra.

La crítica describe como se ha conseguido hacer algo tan imposible como filmar lo intangible. Y como se presentifica el juego de miradas de la artista que ve y que devuelve la mirada, de forma que a partir de ahí... todo lo demás se desenfoca, se difumina y deja de importar. Solo queda la más poderosa de las miradas... y la convicción de que lo que tenemos ante nuestros ojos es arte, en una  artista que convierte el dolor físico en el más insoportablemente bello reflejo de la pasión espiritual. Arte dementemente total, como dirá en su comentario Víctor Esquirol Molinas5.

5 WWW. El séptimo arte.net

Esta artista seductora, valiente y atrevida, que se nombra como la abuela del arte de la perfomance, ha redefinido este arte en los últimos cuarenta años y nos dice que ya tiene una edad para no seguir siendo alternativa,… “Es importante poner las cosas en el sitio correcto, porque a la performance no se le considera arte normal. Antes de que me muera quiero que se le tenga por una forma real y respetada de arte".

Comentario realizado por Amparo Ortega Silvestre en la presentación del libro EL ARTE CARNAL EN ORLAN, HACIA UNA ESTÉTICA DEL SACRIFICIO.

 

Valencia 2 abril 2013