| Cuando nos llega la voz y estamos pegados al color de la frontera; a esa línea futura que se pierde sostenida tras la mirada, sin recuerdos ni alternativa. Cuando llegamos y nadie nos evoca su perfil, ni la sombra que nos deja la ilusión de unas veladuras en transparencias de matiz.. Cuando nada pasa y estamos. Fueron. Son momentos. Estancias de una luz que agoniza, sobre la raíz desesperada y precipitadamente temporal. METÁFORAS DEL SUEÑO Así es como recorres la cara y te acercas a esa larga, cambiada y morena ruta del tiempo. Catedrales de luz en el horizonte. Sombras de historia que recuerdas y una mancha de surcos, que nos divide en secciones y acerca.  |  METÁFORAS DEL MAR I Este mar enaltecido que avanza tras el paréntesis de la espera. ¡Este mar! La caricia que se alarga con sus olas de llanto y blancura. Con sus tardes en calma y sus raíces de hiel en primavera. ¡Sí! Este mar que se agita, que me hace brotar de la nada y soñar, que me lanza y golpea; que me arrastra y protege hacia la voz, eres tú. Caricia de silencio y rostro caído en la sombra. II Mar de las alturas. Latir acompasado de la voz, que nos coge por la cintura y contorneos de lenguaje. Ahora, se reagrupan en pasado para romper en partes la esperanza, mientras que la mar se lenifica y recobra su silencio. ¡Mar de las alturas! Enarbolada, y repetitiva presencia del recuerdo. |
| II Todo fue, como la visión, estatua del llanto que muere sin remedio. Como las indolentes y pausadas injusticias del recuerdo sobre mentes trastornadas; o como el retoagresivo del presente, cuando la vida penetra, se funde y rompe nuestra intimidad. *** Tras los cristales; una nube de polvo. Un clamor de movimientos inexplicables, y la desesperada observación del ahora que se pregunta y reitera en su mudez. Pero la imagen y circunvisión de lo vivido, nos conduce por entre lazos de sucesión que desaparecen y se integran; allá, por la proceridad y recovecos de la mente. La frontera ha roto su promesa. Ahora, es el futuro quien se confiesa y nace con la duda. El presente, ha muerto en manos de la dualidad. Y es el silencio, o tal vez la frontera con sus limitaciones y deseos de voz, quien puede llegar a darnos la respuesta. *** Como una mezcla rota de colores - amarillo, blanco, violeta, azul y verde -. Y como un canto que se pierde, nace la duda por entre la sombra para dejar que la claridad prevalezca, tras la devastación y mito. La frontera, pisotea cada tarde nuestra luz. Y el azul del viento se muestra favorable, me rodea, y se queda entre mis dedos. ¡Es el miedo a la ruptura! A esa caricia truncada por la mirada, que difícilmente podrá dar alcance y semen hacia la gravidez. ***** Verde Paolo Veronés, cobalto. Tierra verde donde el hombre se encarniza para dejarnos su fantasía y frontera. Verde. Tierra verde, ocres amarillos y siena. La fantasía vuela. Corren las caricias y tú, cada vez más cerca; me haces cantar por entre tu piel de luz aunque limitado, y cogido por el miedo. Que sea la cálida luna y sus reflejos la que nos ahogue y envuelva; en tierra sombra tostada, o laca granza y azul. | *** Entelequias y cielos que aletean en cobalto. Malva; rojizo cadmio y oscuro, tolvaneras de luz en colores ocres y siena. Como una lanza sostenida por el vuelo, corre por la caricia en longitud con largos dedos de embriaguez, donde la sonrisa se cubre con heridas y dobladuras lanceladas por la frontera. ¡Todo liso como el color y la luz! Y el tiempo, sosegado misterio, caricia en laca granza oscura y cadmio. Serena realidad, de posturas y de voz.. III Hay una párvida rosa que se pierde; que reaparece para sobrevivir de la nada y que, cuando rompe su blancura, se deja sentir tras de sus pétalos, la mirada rota y la combustibilidad del sol, a media tarde y en primavera. |
 | *** ¿Cómo abrazar la palabra cuando vuela? Recorrer la distancia entre la luz y la niebla; entre esa deseada ruptura de lo real y su camino de lucidez hacia la voz. ¿Pero, cómo alcanzar la palabra? El elemento vivo de la luz y la mirada tendenciosa del silencio cuando desaparece la tarde y la noche se rompe en pedazos. ¡Sí! ¿Cómo puedo reasumir la palabra, si no sé, ni conozco sus recuerdos? ** Estamos ahí; donde amanece y la caricia del recuerdo se precipita; desaparece, y rompe el ritmo candente, sutil y lento de la monotonía. Cómo vivir en paz y para la paz. ¿cómo dejar los dedos sin sombra y la mirada lacia ante la esperanza? Nadie tiene la respuesta; el recuerdo se agota, y agoniza la tarde. La luz, ha muerto para la sombra. Pero no mires hacia la tarde. Lo eterno y lúcido, jamás agoniza ni desaparece con la luz. Si te sientes, si realmente vives entre esas dos columnas de luz; entre la claridad y su esbelta sombra, prevalece siempre a ritmo de línea y horizonte. Pero no pienses nunca, en mirar hacia la tarde. |