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| Luis Alberto de Cuenca
Luis Alberto de Cuenca JUAN PASTOR |
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| LA POESÍA AL OTRO LADO DE LA RED Francisco Serradilla Dionisio Cañas Pablo Gervás | DIEGO JESÚS JMÉNEZ![]() |
| LA POLÍTICA POÉTICA DE LA UTOPÍA Rafael de Cozar Así lo cuenta:Iván Vergara | LA CREACIÓN POÉTICA Asunción Monzón |
| VIGILANTES DE LA NADA Pedro Olaya |
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erto de Cuenca
| VEINTICINCO AÑOS DESPUÉS Se dice pronto: veinticinco años. Yo tenía la edad en que murió Cristo cuando mi amigo Juan Pastor comenzó a publicar en Barcelona su colección Devenir. Ahora tengo cincuenta y ocho, y se me antoja raro haber sido joven alguna vez. No sé cómo Juan dio con mi dirección postal. Pero empecé a recibir puntualmente los primeros libros de la serie en mi casa madrileña de Don Ramón de la Cruz, donde aún los recibo hoy día, cuando ya Devenir ha superado la cifra -asombrosa para una colección de poesía- de los dos centenares de libros publicados. Tras el cuarto de siglo transcurrido, Devenir sigue teniendo, en lo que concierne al diseño, el mismo aire de familia con que nació. Aún recuerdo con delectación y cariño aquella edición de los sonetos de don Gabriel Bocángel a cargo de Esther Bartolomé. Acababa yo de dar a las prensas una antología de Bocángel en Editora Nacional, dentro de la preciosa colección de poesía que dirigía por aquel entonces mi llorado amigo Gonzalo Armero, y no pudo, por tanto, pasar desapercibida a mis ojos la estupenda edición de Esther. Cierto es que Devenir se ha ocupado mayoritariamente de poesía contemporánea, pero aquellos sonetos bocangelinos se quedaron a vivir en mi memoria de manera muy especial. Luego vinieron otras muchas entregas memorables. Algunas de ellas he tenido el honor de prologarlas. Siempre he tenido una relación muy fluida con Juan Pastor. Cuando ha caído en mis manos un original poético que, a mi juicio, merecía la pena, no he vacilado a la hora de telefonearle, recomendando su publicación. Juan es una persona abierta a todas las tendencias poéticas, sin ningún tipo de sectarismo, un hombre que sabe escuchar y que distingue en todo momento entre el grano y la paja, un enamorado de la poesía y un excelente profesional de la edición. Luego se ha abierto a otras temáticas editoriales, como el ensayo y la crítica literaria, siendo fundamental su aportación en este terreno, pues pocas son las editoriales que lo cultivan hoy. Le deseo mucha suerte en su tarea de ir cumpliendo objetivos, además de años, al frente de Devenir. Un proyecto que es suyo, pero que, al cabo del tiempo, ha terminado siendo nuestro también. Ya está en alto mi copa, rebosante de aplauso y de amistad. ¡Por la colección Devenir, para que dentro de veinticinco años podamos brindar de nuevo juntos por ella! ¡Por Juan Pastor, el infatigable y entusiasta editor que la ha hecho posible! ¡Por la poesía que encierra y por la juventud que evoca en nosotros, veinticinco años después! ►(A inicio) LUIS ALBERTO DE CUENCA |
![]() Miguel Florián | MIGUEL FLORIÁN, AUTOR DE: LOS MARES, LAS MEMORIAS Me siento un poeta “de” Devenir. Seguramente, de no haber sido por el interés que Juan Pastor mostró hace 16 ó 17 años por el poemario inédito Los mares, las memorias, la poesía se hubiera perdido para mí. Yo ya era talludito y desconfiaba de mis poemas. Aunque escribía desde los 16 años sólo había publicado algunos pocos en revistas (Fin de siglo, Contemporáneos…). Recuerdo cómo Juan me telefoneaba insistiendo en que debía publicarlo, ya fuera en Devenir, ya fuera en otra parte. Se publicó en Devenir y aún le agradezco la confianza que entonces depositó en mía. Gracias de nuevo, Juan. Devenir cumple 25 años y ello se debe al tesón, al enorme esfuerzo realizado por Juan. Esfuerzo, por otra parte, bastante desinteresado. Sorprende echar una mirada a la amplia y exigente nómina de autores que aparecen en su catálogo. Hay en ella auténticas joyas de la poesía. Por ejemplo Estoy escuchando a Estambul de Orhan Veli, La imagen desnuda de Artur Lunkdvist, poemarios de Tundidor, de Álvarez Ortega… ah, por cierto, aprovecho la ocasión para recomendarles la excelente traducción hecha este excelente poeta cordobés de parte de la obra poética O. V. Milosz… Gracias Juan porque exista Devenir y espero que continúe bastantes años más. |
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| PROPUESTA DE RAFAEL DE COZAR Buena parte de la dedicación artística es en esencia utópica, pues parte, como señaló Baudelaire, de la base de la destrucción de la realidad para construir otra, es decir, reescribir el mundo, pero también hay líneas estéticas cuya base es contar el mundo, anotarlo, describirlo. Entre esas dos líneas de fuerza se mueve la mayoría de la producción artística, desde la ortodoxia a la heterodoxia, desde el realismo a las vanguardias. En todo caso, como ficción, el arte es, frente a la historia, una mentira, un mundo soñado, no sucedido y, a menudo, imposible de suceder. RAFAEL DE CÓZAR |
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| LA CREACIÓN POÉTICA ASUNCIÓN MONZÓN El estado previo a la creación del texto poético en sí, es, al igual que García Lorca decía: “si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios –o del demonio-, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo”. Sin duda el proceso creativo es un trabajo difícil, implica efectivamente un gran esfuerzo y derroche de energía, pues inicialmente en mi mente sólo aparecen imágenes semejantes a las que se nos producen en los sueños o en ese estado previo de semiinconsciencia. Dichas imágenes se agazapan en mi interior, me golpean continuamente durante mucho tiempo, muerden por dentro y de alguna manera buscan salir, tener un orden del que carecen en ese estado previo a la palabra. Es justamente ésta –la palabra- quien empieza a dar forma a ese caos interior, es ella quien permite una exploración más profunda de uno mismo y de los demás, hasta que finalmente, nace, se crea y aparece el texto poético. |
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| VIGILANTES DE LA NADA PEDRO OLAYA Ricardo es mi amigo y escribe poesía. Yo también. Pero Ricardo y yo no somos poetas amigos, si no amigos desde hace más de treinta años que da la casualidad que ambos escribimos, cosa bien distinta. PERDO OLAYA |
PROPUESTA DE FRANCISCO SERRADILLA
1.-SOBRE EL LIBRO ELECTRÓNICO
Antes de nada intentaré definir qué es el libro electrónico, ya que hay mucha c
onfusión en esto. El libro electrónico, en contra de lo que piensa mucha gente, no es un libro "para ser leído en el ordenador", y tampoco es un libro "para imprimirse en papel". Son éstos dos errores conceptuales que provienen de la adaptación directa del viejo concepto de libro en papel. La ley del libro (10/2007) lo define como "obra científica, artística, literaria o de cual¬quier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que puede aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura". Y es precisamente en el soporte donde tenemos que centrarnos. O más bien, en el no soporte, es decir, en que el soporte puede ser cualquiera. La evolución de los soportes hará cada vez más cómoda, ubicua y versátil la experiencia de la lectura. Y éste no es precisamente el efecto producido por el ordenador.
Por tanto, podemos entender que la poesía y, en general, la literatura en la red, se constituye en fuente de información para ser trasladada a otros dispositivos más adecuados a la lectura que el ordenador o el papel.
En la acualidad ya existen varios dispositivos que proporcionan esta nueva experiencia de lectura. De ellos podemos destacar algunas ventajas importantes frente a los formatos tradicionales: la portabilidad (podemos llevar con nosotros cientos de libros en 100-200 gramos de peso), la posibilidad de adaptar el tamaño de la letra a voluntad, lo que posibilita la lectura a personas con problemas de visión, y la disponibilidad gratuita de miles de libros de dominio público.
Los dispositivos actuales aptos para la lectura de libros digitales son las "Personal Digital Assistant" (PDA) y los dispositivos basados en tinta electrónica. Vamos a centrarnos en estos últimos, por ser los de más reciente aparición (y quizá por ello menos conocidos) y por ser –a mi juicio– los candidatos con más posibilidades de dar el relevo definitivo a los libros en papel.
La tinta electrónica es una tecnología nueva que se basa en adherir a la pantalla bolitas microscópicas que son negras por un lado y blancas por el otro. Mediante inducción magnética se consigue que la bolita se pegue por un lado o por el otro, generándose en la pantalla un micro-punto negro o blanco, o inclinada, consiguiendo un punto gris. Esta nueva tecnología tiene algunas diferencias sorprendentes con la de las pantallas TFT, que son a las que estamos acostumbrados. La más importante es que sólo consume energía al pasar la página, de modo que la autonomía de los dispositivos es de varias semanas de lectura. La segunda es que se consiguen resoluciones mucho más altas, similares en experiencia de lectura a la de los libros de papel, y además son perfectamente legibles en exteriores. Algunos de los dispositivos de tinta electrónica más importantes son el Amazon Kindle, el Sony Portable Reader, el Cybook Gen3 y el Papyre. Éste último se comercializa en España. Para una comparativa de estos dispositivos puede consultarse el artículo en http://librodenotas.com/computacion/13163/dispositivos-de-lectura-de-libros.
Otro fenómeno interesante en la evolución del mercado del libro es la aparición de la "impresión bajo demanda". El lugar de referencia para esto es lulu.com, y una imitación española recientemente aparecida llamada bubok.com. En estos lugares los autores pueden crear sus libros digitales, que además podrán adquirirse en papel al precio fijado por el autor, haciéndose cargo la empresa del proceso de impresión y envío al destinatario final. La diferencia radical con el mercado tradicional de libros es que no hay tirada inicial, ni stock, ni gastos de edición. Cada libro comprado por el cliente es creado individualmente, cobrado y enviado al destinatario. El autor percibe un 80% de los beneficios, una vez descontado el coste de fabricación del ejemplar que, dependiendo del número de páginas, ronda entre los 5 y 10€.
¿Sucederá con los libros y los dispositivos lectores lo que en su día sucedió con la música y los reproductores de mp3? La verdad es que es de imaginar que sí, aunque el mercado del libro ha demostrado ser mucho menos dinámico que el de la musica, en parte quizá porque hay un sector conservador entre los lectores que se aferra al libro de papel. A pesar de ello es de prever que en un futuro cercano el papel irá cosiderándose cada vez más (entre otras cosas por factores medioambientales) como un artículo de lujo, con precios muy elevados y ediciones "de coleccionista".
2.- SOBRE LOS CONTENIDOS DIGITALES
En los países de ámbito anglosajón se está realizando un esfuerzo considerable por digitalizar y poner a disposición de los lectores la mayor cantidad posible de libros. Un ejemplo paradigmático es el Proyecto Gutenberg (http://www.gutenberg.org), que cuenta ya con más de 30.000 libros de dominio público disponibles para descarga. En España, sin embargo, este tipo de iniciativas no están siendo impulsadas suficientemente. Aunque tenemos como referente la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com/), su principal limitación es que los libros se distribuyen casi exclusivamente en formato PDF, que no es especialmente adecuado para la carga en dispositivos de lectura, siendo más bien un formato pensado para ordenador e impresora, o en HTML dividido en capítulos, lo que hace que la descarga del contenido completo sea bastante tediosa. Una muestra más de que hay algunos errores de concepto en la promoción de contenidos digitales.
Evidentemente, también existen lugares en los que, sin ánimo de lucro, y por tanto amparandose en el derecho de copia privada existente en la legislación de algunos países, entre ellos España, es posible la descarga de libros que aún no están en el dominio público. Esta alternativa es especialmente interesante en algunos géneros, como la ciencia ficción, en la que los libros se descatalogan en apenas seis meses, cumpliendo la función de facilitar el acceso a la cultura, tan cacareado por algunos, y que a veces se confunde con el de promoción del mercado.
¿Significan la copia privada, la impresión bajo demanda y el libro digital el fin de las editoriales? Muchos editores y libreros piensan que sí, pero creo que es así porque en su momento se perdió el norte del verdadero significado de estas profesiones. El cometido profundo de libreros y editores es ahora más importante que nunca, y éste no es otro que el de actuar de selectores de contenidos de calidad para orientar al lector en medio de la avalancha de información que supone publicar, como sucede en España, más de 68.000 libros al año (fuente BBC: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_6565000/6565711.stm). ¿Tiene esto algún sentido? En un país en el que apenas se lee (y aún menos literatura, por no decir poesía), ¿qué otros dineros fluyen para que se publiquen tantos libros? Dejo la pregunta encima de la mesa.
Un problema adicional para el mercado tradicional es la aparición de nuevos modelos de distribución de contenidos y de una nueva definición de propiedad intelectual, en la que todos los derechos no tienen por qué estar reservados. El la propiedad intelectual tradicional los derechos distribución, modificación y explotación pertenecían al autor y este podía ceder bajo contrato alguno de estos derechos a terceros. En el nuevo panorama de las licencias Creative Commons, por ejemplo, el autor puede por defecto ceder algunos de estos derechos a la comunidad, de manera que los trabajos puedan ser difundidos, modificados o vendidos por terceros sin necesidad de pedir permiso al autor. Naturalmente es el autor quien decide qué derechos cede y qué derechos conserva, estando estos últimos protegidos por la legislación tradicional.
¿Qué pasa con la poesía? Es comúnmente aceptado que la poesía no da rendimientos económicos al margen de los derivados de la promoción de la cultura por ministerios y ayuntamientos, así que los poetas se han volcado a difundir sus propios textos por la red. El razonamiento es: "si nunca gané dinero con mis poemas, ¿qué más me da distribuirlos abiertamente y al menos así seré leído?". En palabras de José María Guelbenzu:
«A un escritor que se ha dejado la vida en su escritura lo único que realmente le interesa es haberlo hecho, y también la perdurabilidad de su obra, por lo que tiene de indicador de que ha creado un mundo con vida propia que le sobrevive. Imaginemos ahora a cualquiera de los autores que se encuentran criando malvas si les despertáramos para decirles que los editores del presente se están aprovechando de su obra libre de derechos... porque ésta sigue viva en el día de hoy. El dominio público es un bien para el autor porque multiplica las posibilidades de ser leído en el tiempo, de estar en los catálogos de los editores. ¿Qué puede significar para él la hipotética malicia de tal o cual editor frente a la vía natural para el conocimiento de sus textos? Los muertos tienen otros intereses.»
3.- EL MERCADO Y EL PROBLEMA
Y como medio de financiación aparecen nuevas figuras: donaciones, mecenazgo, publicidad, esponsorización. El mercado tradicional de la creación está abocado a la desaparición, y en su lugar surgirán nuevos sistemas en los que lo único que está claro es la desaparición de los intermediarios. Los creadores harán llegar su obra directamente a los usuarios, porque si no lo hacen ellos lo harán otros con menos calidad y cuidado. Así que, ante este panorama, ¿Cuál es el papel de los libreros y editores?
De nuevo la respuesta es evidente. El librero de toda la vida conocía los gustos de sus clientes, estaba al tanto de lo que se publicaba y era capaz de recomendar a cada lector el libro adecuado. En el fondo podríamos pensar que estaba cobrando no por un fajo de papeles, sino por sus servicios y su conocimiento. Pero ese librero fue desapareciendo, reemplazado por grandes cadenas que vendían libros como si fueran salchichas. ¿Cuál es el valor añadido de estos libreros en el sistema? Ninguno. El editor de toda la vida seleccionaba cuidadosamente los libros que iba a editar; leía los originales y, aún en el caso de rechazar la edición, daba su opinión al escritor, recomendándole aspectos a mejorar en nuevas obras. Existían correctores de estilo que pulían los originales. Ahora se cobra al autor por editar los libros en las ediciones de vanidad, y los correctores han desaparecido (he visto libros con faltas de ortografía). ¿Cuál es el valor añadido de estos editores al sistema? Ninguno.
Pero, por otro lado, si cualquiera puede editarse su propio libro, el mercado se ve inundado por miles de publicaciones de baja calidad. ¿Y dónde queda el lector? ¿Puede un lector, que quizá lea quince o veinte libros al año, encontrar lo que pueda satisfacerle buceando en un mar de 68.000 libros publicados anualmente?
Y para empeorar un poco más el panorama, el crítico de toda la vida ha desaparecido. Los culturales de los periódicos solo reseñan los libros de las empresas de su grupo, y se han conocido casos de cese de críticos por ser precisamente críticos con algún escritor del "grupo". Pero si sólo son conservados en plantilla los críticos no críticos, ¿cuál es el valor añadido del crítico en el sistema? Ninguno.
Visto todo esto... ¿no ha cavado el sector su propia tumba?
4.- LA SOLUCIÓN: ENCONTRAR LA AGUJA EN UN PAJAL
Pienso que la solución, y el modelo de negocio del libro en el futuro, pasa por la reactivación del papel originario de estos tres colectivos: el editor, el librero y el crítico. Es más que nunca necesario su esfuerzo para distinguir el grano de la paja. Es imprescindible un resurgimiento de las labores de filtrado de la información que realizaban estos colectivos: el editor para rechazar los malos candidatos a libro, el crítico para rechazar los malos libros que dejó pasar el editor y para hacer ver las virtudes e innovaciones de los buenos libros, y el librero para conocer a su cliente y saber qué libro encaja con qué persona.
Estos tres roles pueden ser realizados por humanos o en su defecto por sistemas computacionales. Pero de eso hablaremos en otra ocasión. (Volver a inicio) (Volver)
FRANCISCO SERRADILLA
Universidad Politécnica de Madrid
(Glosa/resumen de mi intervención en la mesa redonda “La poesía al otro lado de la Red”, que tuvo lugar en la Sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas Artes de Madrid el día 6 de febrero de 2008). Universidad Politécnica de Madrid
El problema de la aceptación de los textos generados por computadoras reside en que el lector sólo ve detrás de ellos una fría, insensible e inerte máquina sin "autobiografía. Pero si el lector aceptara con naturalidad el simple hecho de que toda nuestra humanidad está en las palabras, no en quién o qué ha generado esas palabras, pronto caería en la cuenta de que el poeta es el lector. En el campo de la poesía, tarde o temprano, se irán incorporando cada vez más los mundos virtuales producidos por máquinas, sin que por eso desaparezca el indiscutible placer solitario de leer un libro. Aunque sigamos admirando los maestros antiguos, llegará un momento en que la producción poética, ya sea humana o robótica, será tan abundante que el lector, el verdadero creador último, se olvidará de tantos autores, justamente mitificados por la historia de la literatura, para asumir que la poesía la hacemos entre todos y que, sí, que nos podremos emocionar con un poema de amor escrito por un ordenador.
Fragmento de “¿Puede un ordenador escribir un poema de amor?” (Volver a inicio) (Volver)
Dionisio Cañas y Carlos González Tardó
(Glosa/resumen de mi intervención en la mesa redonda “La poesía al otro lado de la Red”, que tuvo lugar en la Sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas Artes de Madrid el día 6 defebrero de 2008)
PROPUESTA DE PABLO GERVÁS
¿Harán las máquinas poesía?
Con la adopción masiva de Internet como mecanismo de comunicación, poco a poco las máquinas han ido ampliando los papeles que juegan en la cadena de la literatura.
Hubo un tiempo en que a nadie se le ocurriría almacenar en una máquina nada destinado a que alguien lo leyera. Ahora, si alguien quiere que se lea un documento, casi lo más importante es colgarlo en un servidor para que esté accesible en Internet.
Antes, cuando uno quería que le recomendaran algo que leer, acudía a un librero o a un bibliotecario, jamás se le habría ocurrido encomendar una tarea asi de delicada a una máquina. Hoy en día ocurre lo contrario, a nadie se le ocurre pedirle a otra persona que le recomiende documentos para leer, pudiendo pedirselo a Google. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: ¿qué persona es capaz de leerse 40 millones de documentos y ordenarlos por orden de relevancia para lo que se pedia? Pero para Google no es problema. Programas de indexación (crawlers) se dedican todos los dias a recorrer la red, leyendo todo lo que encuentran y almacenándolo clasificado para que pueda ser recomendado a quien pregunte por ello.
En cierta manera, esto supone que el mismo papel de lector ya lo hemos delegado en las máquinas. Al menos aquel papel que antes hacían los libreros o bibliotecarios, leyéndose los libros antes que nosotros para poder recomendarnoslos o no.
En este contexto, ¿de verdad resulta tan descabellado plantearse el que llegue un momento en que la tarea de escribir se empiece a delegar en máquinas? Quien haya respondido que sí, que piense otra vez. De hecho, a día de hoy, un porcentaje elevado de los contenidos disponibles en Internet es lo que se llaman 'contenidos dinámicos', es decir, páginas que no han sido escritas por personas sino que los servidores componen de manera automática bajo demanda para satisfacer determinadas consultas de los usuarios.
El paso ya está dado. El resto es solamente una cuestión de refinar las tecnologías. Según las tecnologías capaces de generar texto se vayan refinando, el tipo de textos que se generan automáticamente en lugar de estar compuestos por humanos y almacenados para ser servidos se ampliará progresivamente.
¿Llegará este proceso a alcanzar a la poesía? Hay distintos argumentos que deben ser tenidos en cuenta para poder responder a esta pregunta.
Por un lado, la poesía puede considerarse lo más excelso que se puede generar en texto, y por tanto más allá del alcance de lo que puede llegar a concebir una máquina.
Por otro lado, el texto poético es, de todos los textos, aquel que más posibilidades tiene de dar lugar a reacciones encontradas en distintas personas. Ante el mismo poema, una persona puede encontrar belleza al mismo tiempo que otra persona solo encuentra caos incoherente, o, peor aún, tedio.
¿Para qué sirve un poema? No entremos a valorar (por dificultosa) la cuestión de para qué le sirve al poeta un poema. Pensemos en para qué le sirve al lector. Supongamos que se pudiera encontrar una definición de ese servicio que aporta el poema. O, sin complicarnos tanto, pensemos que pudiera haber una manera de valorar si un poema proporciona ese servicio o no. En primer lugar, semejante función de evaluación tendría que existir en versiones específicas para lector. En segundo lugar, probablemente para cada lector tendría que existir además en versiones distintas para cada momento de su existencia, o para cada estado de ánimo. Esta descripción del problema tiene dos lecturas posibles. Por un lado, da la impresión de que estamos ante un problema complicado, muy dificil de definir. Pero a la vez, está claro que el poema que "acierta" para un lector en un momento determinado, tiene grandes probabilidades de "fracasar" para el mismo lector en otro momento, o "fracasar" para otros lectores. Y no por ello dejará necesariamente de ser un buen poema. Es decir, que estamos ante un problema con unos márgenes de tolerancia ante el fracaso muy muy grandes.
Evidentemente, los grandes poemas serían aquellos que aciertan en todo momento o para todo lector. Pero, ¿cuántos hay en realidad de esos? O, mucho más relevante para este argumento, ¿cuántos que no son de esos estamos dando por buenos si los han generado autores humanos?
¿Llegara un momento en que las máquinas puedan escribir poesía? Mi papel ante esta pregunta es el de un ingeniero que trabaja para resolver el problema. Como ingeniero, no creo en los problemas irresolubles. Cualquier problema que se pueda especificar bien se puede resolver. Lo que sí que existe son problemas enormemente complejos. Esto a veces confunde a la intuición humana. ¿Qué diría una persona crecida en el siglo XIX ante la pregunta de si el hombre puede llegar a la luna? Probablemente se reiría, diría que es imposible. El viaje a la luna presentaba entonces un número altisimo de obstáculos que lo hacían imposible. Pero poco a poco aquellos obstáculos fueron resolviendo, y, en un momento histórico concreto, el saber acumulado permitía reunir soluciones para todos los obstáculos. En ese momento, el viaje a la luna empezó a ser posible. El papel del ingeniero es ser capaz de darse cuenta de cuando ha llegado un momento asi, y poder reunir todas esas soluciones en un único proyecto que consiga el objetivo. Pero a veces es necesaria otra figura, la del investigador que identifica el problema y decide empezar a intentar resolver los obstáculos.
La historia del progreso científico se caracteriza por oscilaciones entre el planteamiento de ambiciosos fines como si fuesen a ser posibles de modo inmediato, y la ardua tarea de ir eliminando obstáculos para poder hacerlos posibles. Tambien hay investigación de otro tipo, orientada a resolver solamente pequeños problemas, no porque sean obstáculos para nada concreto sino porque se sospecha que pueden tener solución inmediata. Las dos maneras de investigar son positivas. Pero la primera es más romántica.
En mi caso particular, plantee el proyecto hace mucho tiempo. ¿Podría construirse un programa que a partir de una idea generase un poema? Por aquel entonces lo que me pareció más abordable fue modelar los mecanismos del ritmo, la métrica y la rima. Desarrollé un programa (WASP, the Wishful Automatic Spanish Poet) capaz de generar versos métricamente correctos. Pero resultaba muy dificil reproducir el concepto de darle una idea al programa para que basara sobre ella el programa. Esto constituía un problema importante: si el programa partía de cero, resultaba muy dificil demostrar que había compuesto el poema (en vez de simplemente recuperarlo de una base de datos de poemas compuestos con anterioridad); si se pretendía que el programa se ajustase a una idea dada por el usuario, entraban en juego problemas muy dificiles de resolver, porque el programa tendría que ser capaz de leer y entender una descripción de la idea, de encontrar elementos que relacionar con ella, identificar los posibles ingredientes emotivos a utilizar, y organizar el material resultante de manera adecuada.
De aquel proyecto extraje conclusiones acerca de los obstáculos que todavía quedaban pendientes de resolver. En mi lista tengo todavía unos cuantos: el tratamiento del significado (cómo representarlo, cómo entenderlo, cómo razonar sobre él), la creatividad (cuándo es creativo un proceso de creación), que el programa sea capaz de generar lenguaje correcto (tener nociones de gramática y morfología), o cómo representar y manipular el contenido afectivo. Sobre muchos de ellos seguimos trabajando a día de hoy en el grupo de investigación NIL de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid. Si algún lector interesado quiere consultar el trabajo realizado, las publicaciones científicas a que ha dado lugar están disponibles en la página web del grupo http://nil.fdi.ucm.es
En general se puede decir que los progresos son distintos en cada uno de los ámbitos. Para la métrica el programa WASP obtenía ya resultados razonables. En los últimos años hemos mejorado mucho la capacidad de nuestros programas de generar texto correcto, a base de dotarlos de conocimientos generales sobre lingüística. En la actualidad investigamos sobre distintos mecanismos para representar el significado de las palabras que permitan razonar sobre ellas, sobre maneras de representar contenido emocional, y sobre las posibilidades de conseguir resultados creativos de manera automática. Este último campo ha ido cobrando importancia en los últimos años, y ha dado lugar a un campo de investigación con derecho propio que se ha venido a llamar Creatividad Computacional. En el mes de septiembre de 2008 se celebra en Madrid el 5º encuentro sobre Creatividad Computacional http://www.fdi.ucm.es/cc2008
Una vez dicho todo eso, la posibilidad de que un prograrma genera un poema que satisfaga a todos los lectores en todos los momentos sigue siendo remota. Pero vamos poco a poco reduciendo el número de obstáculos que nos separan de ese momento. Cuando se hayan superado estos obstáculos, construiremos otro prototipo. Casi seguro que tampoco será perfecto, pero nos dará nuevos obstáculos que superar o nuevas ideas. (Volver a inicio) (Volver)
PABLO GERVÁS
Facultad de Informática
Universidad Complutense de Madrid
(Glosa/resumen de mi intervención en la mesa redonda “La poesía al otro lado de la Red”, que tuvo lugar en la Sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas Artes de Madrid el día 6 de febrero de 2008). Universidad Complutense de Madrid
![]() Yolanda Argudín | Qué recordar de ti ahora que no importas, que a nadie le interesa ya siquiera utilizar tu nombre, que todo pasó, que fue hace tanto tiempo. YOLANDA ARGUDÍN Yolanda Argudín Nacó en la Ciudad de México. Estudió y se doctoró en Letras en México y realizó un Postrado en la Universidad de Barcelona. Ha publicado en diversos suplementos y revistas literarias.Hha editado algunos libros de narrativa. Tiene publicados diversos libros basados en la investigación didáctica y literaria. |
| DIEGO JESÚS JIMÉNEZ | ||
| El pasado 13 de septiembre el poeta, escritor y pintor Diego Jesús Jiménez fallecía en Madrid.
Los derechos de todas las imágenes y textos que la componen son propiedad de sus autores. VER IMÁGENES ► |
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| Diego Jesús Jiménez por Julián Grau Santos, 1961 |
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| LUIS ALBERTO DE CUENCA Se acabó el tiempo del poeta Diego Jesús Jiménez, o al menos este tiempo de aquí, trufado de miserias, de dolor y de miedo. No tengo duda alguna de que ahora se encuentra en un lugar menos siniestro que éste, más ventilado y luminoso, y nos contempla desde allí con aire compasivo y displicente, lamentando que sus amigos todavía surquemos, a duras penas, este océano de lágrimas que solemos —o suelen— llamar vida. | ||
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| | DIEGO JESÚS JIMÉNEZ JUAN JOSÉ LANZ Para mí, Diego era casi más grande amigo que poeta, y ya es decir, porque (y a los premios que recibió en vida me remito) su calidad poética es indiscutible: Diego Jesús Jiménez es, sin duda, uno de los más grandes poetas españoles de los últimos cuarenta años y uno de los que mejor han sabido desentrañar la trabazón ideológica de nuestra sociedad contemporánea desde una estética que no renuncia nunca a la más alta calidad, pero tampoco a la denuncia de la hipocresía, al desvelamiento de los verdaderos motores de nuestro mundo; es más, en su obra (no sólo poética, sino pictórica y crítica), ambos elementos van de la mano, la estética es el modo de denuncia y de transformación utópica de una realidad que sólo cobra sentido cuando es soñada, que sólo se realiza cuando el ojo se desplaza más allá del límite impuesto por la línea (“La mirada / sólo es capaz de contemplar el mundo / cuando abandona el cauce que la línea le ofrece”). Hay una metáfora, casi un símbolo de su obra, que se repite en la poesía de Diego: el color que se transfiere al cuadro, como en la pintura del Greco, en la de Zurbarán o en las cuevas de Altamira, procede de la impregnación de la materia natural en el lienzo o en la pared, que así se transustancia en sueño, en arte, y que revierte en la realidad de la que nace para transformarla. Así, su poesía; así, su obra toda. No hay una línea que separe la realidad del arte: ésta es soñada (de ahí la dimensión utópica de su obra y su conciencia dialéctica de la Historia) en la obra que se transforma y la transforma, para avanzar en un misterio que se expande, cuyo desvelamiento siempre está más allá. Ésa es la gran lección que aprendió del Barroco, del Manierismo: el ojo que se acostumbra a la línea, miente. Pero es al amigo y no al poeta al que quiero recordar, porque de éste me quedarán sus versos para siempre. Tampoco había una línea que separara al Diego Jesús Jiménez poeta, del amigo. Diego era, como su poesía, transparente, entregado, cálido e invencible luchador contra la injusticia y la hipocresía. Quien entraba en su casa como quien entraba en su poesía, sabía que era para quedarse: Diego se lo daba todo, se lo entregaba todo, sin ambages, sin reservas. Se podía discutir con él, se podía estar en contra de algunos de sus juicios, de sus opiniones, etc. pero no se podía estar en contra de su sinceridad y de su entrega. Su poesía y su pintura nos lo muestran tal cual era: constante buscador, soñador utópico y evocador casi proustiano de una nostalgia infantil, crítico y desvelador de la hipocresía del mundo, hombre y artista de una sola pieza. En Diego no había poses, como tampoco las hay en su obra; no había máscaras, porque era auténtico, como su escritura. Me gusta evocar cómo conocí a Diego hace casi veinte años, porque creo que muestra muy bien cómo era. Por entonces, yo era un joven doctorando que preparaba mi tesis sobre la poesía de los años sesenta-setenta y simultaneaba mi investigación con alguna labor crítica aquí y allá. Había descubierto los poemas de Diego Jesús revisando las páginas de la revista leonesa Claraboya, publicada en los años sesenta, y me había quedado sorprendido de que un poeta tan deslumbrante, que había conseguido con menos de treinta años el premio Adonais y el Nacional de Literatura con sus dos primeros libros, La ciudad y Coro de ánimas, hubiera desaparecido prácticamente del mundo poético. En el tráfago de la Transición, había quedado casi oculto su inmenso Fiesta en la oscuridad. Fue una tarde de entonces, cuando volviendo de la Biblioteca Nacional encontré en una librería cerca de la calle Mayor Bajorrelieve, que había obtenido el Premio Juan Ramón Jiménez y acababa de publicarse. Compré y leí de inmediato el libro: Diego Jesús Jiménez no sólo no estaba desaparecido (o muerto, había llegado a pensar en algún momento), sino que era capaz de escribir un libro como aquel. Reseñé el libro en El Urogallo, donde colaboraba por entonces. Al cabo de unas semanas, José Antonio Gabriel y Galán, el director de la revista, me entregó una carta a mi nombre que había llegado hacía unos días a la redacción de la revista: era precisamente del autor de Bajorrelieve. Diego me decía allí que le había gustado mi comentario y me contaba otras cosas sobre sus largos silencios, su lenta escritura, sus depresiones, etc. Creo que le contesté o le llamé por teléfono. Sé que nos vimos y hablamos en Madrid, y luego en Cuenca, y más tarde en Priego y mucho después de nuevo en Madrid, en su casa, en los Vips que frecuentábamos, en la cuesta de Moyano, en Santander, y en Priego y otra vez en Priego y siempre en Priego, verano tras verano, hablando, confesándonos, contándonos cosas que sólo él y yo sabemos, y en tantos sitios… Recuerdo luego la aparición de Itinerario para náufragos y el Premio de la Crítica y el Nacional de Literatura y la celebración de amigos en su casa de Madrid, con una Társila siempre a su lado, siempre también a nuestro lado. Társila y Társila María, Diego y José Manuel, sus hijos, que casi son de mi quinta, fueron junto con Diego mi segunda familia en Madrid. Creo que eso lo dice todo. Pero también fueron una segunda familia para ese grupo de amigos, bien diversos, que Diego y Társila consiguieron hacer, logrando que las relaciones entre todos nosotros fueran de verdadera fraternidad. No es extraño, pues, que hoy nos sintamos todos huérfanos al haber perdido a ese amigo infinito que fue, es y seguirá siendo Diego Jesús Jiménez.
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| JAVIER LOSTALÉ Quien ha empañado el lenguaje del sonido medular de la existencia; quien ha hecho de la memoria espacio y tiempo en tensión, lecho hondo habitado hasta la conciencia, y de lo telúrico biografía; quien ha sentido la iluminación del origen y ha borrado fronteras entre lo individual y lo colectivo; quien se ha enfrentado a la Historia desde la desnuda condición humana y ha creído en el pulso salvador del Arte; quien en su obra ha integrado con la misma respiración lo visible y lo invisible, lo real y lo mágico, la ética y la estética; quien ha trepanado el lenguaje hasta bañarse en sus imágenes y despertar el cuerpo de las sombras; quien ha concebido la creación poética como un modo de ser en plenitud , nunca en solitario, sino acompañado por tantos desheredados, víctimas del poder o humillados; quien ha tocado el misterio de la copulación entre el amor y la muerte; quien ha dotado a sus poemas de una simiente oral y ha hecho germinar en ellos la mirada, pues la escritura se nutre de la contemplación(no olvidemos que quien mueve la mano es también un pintor);quien reuniendo todo lo hasta ahora dicho aspiró a lo absoluto abrazando la realidad con todos sus pliegues hermosos y terribles, es un poeta esencial. Diego Jesús Jiménez lo fue hasta su muerte, y sin tiempo lo será. Su obra, creadora de un universo mítico, pues siempre renacido de sus fuentes primeras, “iluminará nuestros sentidos”(parafraseo el título de la antología de Diego Jesús preparada por Manuel Rico), nos emocionará con su encarnación de la Naturaleza y el fulgor de una belleza llena de latidos, con la temperatura de su imaginación y su fuerza onírica nos mostrará el rostro más velado de la realidad y, desde su compromiso radical, nos alzará a un territorio más solidario. Nos hará, como solía decir otro poeta esencial, su amigo Claudio Rodríguez, “mejores”. Pronuncio algunos títulos de sus libros fundamentes: La ciudad, Coro de ánimas ,Fiesta en la oscuridad y, sobre todo, Bajorrelieve e Itinerario para náufragos, y le escucho mientras un impulso puro y desconocido dignifica mi vida. (Volver) (Subir) | ||
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| CUANDO TODO SE VUELVE DIFERENTE ÁNGEL LUIS LUJÁN Acostumbrados como estamos a despedir a todos por igual y hacer tabla rasa ante la inmensidad de la muerte, se nos olvida que hay diferencias. Que no es lo mismo. Que hay quien lega al porvenir memoria de su tiempo y de su ser, y eleva la existencia de los demás a un grado mayor de sentido con la más alta generosidad. Diego Jesús Jiménez lo hizo a través de la poesía principalmente, pero también de la pintura; y a los que tuvimos la fortuna de conocerlo, nos infundió, por arte de su palabra viva y de su vivificadora cercanía, esos sueños suyos de una dignidad más alta del hombre. | ||
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| POR EL CAMINO DE LA DESPOSESIÓN: JUAN M. MOLINA DAMIANI Publicado en Elucidario 6 Resumen La materia del arte la da la sensibilidad, Si alguien reclama una justificación que Sobre el infinito y solo La poesía de Diego Jesús Jiménez es una antología de textos, de textos críticos y de creación, de anotaciones textuales, referencias críticas, bancos bibliográficos e índices de consulta: es un manual para el estudio de la obra poética de un autor capital de la lírica española contemporánea. Que a mí me apasione preparar libros como los de los maestros que he de utilizar o me gusta leer no me distrae, no, antes bien, al contrario, de que resolver con dignidad este tipo de tareas que exigen niveles altísimos de precisión es trabajo, empero, exclusivo de filólogos, no de meros compiladores o documentalistas ni menos aún de gacetilleros o charlatanes, personajes a quienes estos tiempos tan confusos están elevando al rango de gestores de la cultura o agentes literarios cuando no, incluso, al de profesores, teóricos de la escritura y así en este plan. No: la labor del filólogo no ha de confundirse con la del erudito: un principio que cuando el profesor Martín Muelas y yo nos pusimos a trabajar sobre la poesía de Diego Jesús Jiménez nunca perdimos de vista. Sí: como ya me habrán oído alguna vez, a mí no me interesan nada las teorías que generan datos —algo desgraciadamente a la orden del día cuando se habla de poesía reciente—, sino los datos a partir de los cuales pueden ensayarse nuevas teorías repensándose a conciencia las que se mantienen en pie sin que nadie se las quiera cuestionar, hábito este último —me refiero al de aceptar a pies juntillas los marcos historiográficos establecidos para explicarse la razón de cualquier obra poética de nuestra lengua producida a partir de la Guerra Civil— que ha conducido a muchos de quienes están leyendo críticamente la poesía de Diego Jesús Jiménez a hacerlo a partir de la nomenclatura, medias verdades y lugares comunes de la hermenéutica archinovísima, un horizonte crítico desde cuyas coordenadas sigue todavía hoy, después de cuarenta años de haber cobrado cuerpo, disponiéndose la poesía española surgida durante la segunda mitad de los años sesenta, un territorio donde el imaginario que delimita la obra de Diego Jesús Jiménez aparece reconocido de ordinario como una propuesta marginal, no del todo coincidente con el canon, anómala, rara e incluso fuera de su tiempo, el espacio histórico que nunca ha dejado de producir la naturaleza de esta poesía*.
BIBLIOGRAFÍA DE DIEGO JESÚS JIMÉNEZ SOBRE DIEGO JESÚS JIMÉNEZ O CITADA
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| CON DIEGO JESÚS JIMÉNEZ: MANUEL RICO Recogido en elblog "Al margen" de Manuel Rico. El martes, 14 de septiembre de 2009, tus restos, querido Diego, amigo, hermano con quien tanto quería, con quien tanto aprendí, con quien tanto soñamos (Esperanza y yo, y nuestros hijos), y reímos, y luchamos, y lloramos, quedaron bajo tierra en una tumba del cementerio de Priego de Cuenca. Desde allí se ven los riscos donde comienza la hoz del río Escabas, y se ven los mimbrales y los pinos que cubren las montañas de la serranía, y se huele el barro de las alfarerías, y el seco aroma del tomillo y la jara, y el cielo es un toldo próximo en el que mirarse. Allí, en tu Priego mágico y cotidiano, cerca de las gentes a las que cantaste y amaste, han quedado tus restos.
Ahí, donde termina Sí, Diego: ese es tu pueblo, del que bien sabías entonces, cuando sólo tenías 25 años y escribiste este poema, que nunca te irías. Llevo varios días con la lágrima fácil y el corazón esponjado, porque toda la memoria de las cosas, las ideas, las largas conversaciones que mantuvimos durante más de treinta años (recuerdo las tortillas de patatas que Társila inventaba en la pequeña casa de la Avenida de San Luis como cierre de aquellas veladas interminables de principios de los setenta, con tanto miedo sobre los hombros y tantas esperanzas en la cabeza), se dice pronto, se precipita sobre mí y me abruma y me envuelve a la vez. Estos días hemos recordado momentos que creíamos que nunca volverían a ocuparse de nosotros. Muchos de los ausentes de esta hora (y de los artífices del silencio en periódicos, radios y televisiones) desconocen que en el tiempo del silencio y de las botas, tú tuviste el coraje (tú, que a veces eras tan miedoso) de inaugurar la biblioteca de una cooperativa agrícola en Villarta, y fuiste citado en Madrid, en el cuartel de la guardia civil de Hortaleza, por aquel "delito" y me llamaste (a mí, casi un imberbe lleno de entusiasmos y utopías) para que te acompañara porque querías testigos de la posible detención y, ¿por qué no decirlo?, porque temías algún tipo de represalia o de violencia física. "Cruzan entre la lejanía de sus voces Tú, con tus poemas, con tu discreta labor (discreta, sí, a pesar de contar con los premios de poesía más importantes de este país), te has desatado del tiempo. Cada vez que te leemos, nos ayudas a desatarnos del tiempo. (Volver) (Subir) | ||
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| DIEGO JESÚS JIMÉNEZ FANNY RUBIO Recogido por Juan M. Molina Damiani Decía Luis Cernuda [Poesía y literatura, 1960, Barcelona, Seix Barral, 1975] que la sociedad moderna había decidido prescindir del elemento misterioso inseparable de la vida, y no pudiendo sondearlo prefería aparentar que no creía en su exigencia. De la misma forma, las poéticas contemporáneas parecen haber adoptado una perspectiva textual y lingüística que elude el papel de los símbolos, esos elementos —como diría Goethe en Sobre los objetos de las artes figurativas [1797]— que transforman la palabra en idea, y la idea en imagen, aunque la idea persiste sobre la imagen [T. Todorov, Teorías del símbolo, Caracas, Monte Ávila, 1981: 288], esos instrumentos de lo sagrado que transmiten una idea de la realidad que escapa al uso comunicativo corriente del idioma, ya que escribir poesía no es otra cosa que un eterno simbolizar. |
De izquierda a derecha empezando por la fila de arriba, Juan M. Molina Damiani, Lola Barberán, Antonio Negrillo, Diego Jesús Jiménez y Pedro Luis Casanova | |
Con Antonio López e n el Centro Cultural Aguirre de Cuenca en abril de 2008 | El periodista, escritor y pintor Diego Jesús Jiménez en una imagen de 1996. Foto EFE |
| Ahí, donde termina | De izquierda a derecha: Diego Jesús Jiménez, Juan Manuel Gonzalez, Ángel Luis Luján y juan Pastor en la sala Trovador de Madrid |



















