Actualidad
| GALERÍA DE IMÁGENES Imágenes del año 2009 - Imágenes del año 2010 |
| El día 12 de noviembre de 1996 en el Salón de Grados de la Universidad San Pablo Ceu de Madrid. Presentación del libro: En la imagen de la derecha Rafael Morales y Juan Pastor, en la presentación del libro y celebración del número cien de la colección DEVENIR. | ![]() |
| | ![]() En el Círculo de Bellas Artes de Madrid el 15 de octubre de 1998, en el homenaje a Manuel Álvarez Ortega y presentación del libro: A MANUEL ÁLVAREZ ORTEGA. Dedicatoria. De izquierda a derecha: Francisco Umbral, Francisco Ruiz Soriano, Juan Pastor, Jenaro Talens, Carlos Álvarez-Ude, Manuel Álvarez Ortega, César Antonio Molina, Jaime Siles, Jorge Urrutia y José Ramón Ripoll |

En en la presentación del libro: Kilómetros de nostalgia de Ricardo Ruiz Nebreda, en el centro y acompañado por el director de la colección DEVENIR de poesía y ensayo, a la izquierda, y Antonio L. Bouza el 12 de enero del año 2000 en la Sala Polizón del Teatro Principal de Burgos.
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![]() Una visión panorámica de la sala durante el acto | En la imagen superior de la derecha, la viuda del poeta José Hierro, con el director de la colección DEVENIR el día 6 de marzo de 2003, durante la pesentación del libro: Voces poéticas de Cantabria, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
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![]() Jorge Urrutia | ![]() José María Martínez Cachero |
| En el homenaje y recuerdo a José García Nieto el día 3 de noviembre de 2005 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con motivo de la presentación del libro: La revista de poesía Garcilaso" (1943-1946) y sus alrededores. En la imagen de la derecha y en las dos imágenes inferiores, Paloma García Nieto y Juan Pastor, con Jorge Urrutia y el profesor Martínez Cachero, durante sus respectivas intervenciones en el acto. | ![]() |
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| En Burgos durante la presentación del libro de Ricardo Ruiz Nebreda Estación lactante, en la Sala Polizón del Teatro Principal de Burgos., el día 19 de mayo de 2006. | En la imagen superior de la derecha el autor del libro y María Antonia Ortega. Y a la izquierda, además del autor del libro, Luis Alberto de Cuenca y Juan Pastor. |

Presentación del libro El Juan Ramón de Aurora de Albornoz de Aurora de Albornoz, en edición y notas de Fanny Rubio. El acto tuvo lugar el 15 de febrero de 2008 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
De izquierda a derecha; José Ramón Ripoll, Fanny Rubio, Juan Pastor, Begoña Camblor y José Luis F. de Albornoz.
Begoña Camblor, Fanny Rubio y José Luis F. de Albornoz | ![]() Fanny Rubio y José Luis F. de Albornoz |
![]() Begoña Camblor y José Luis F. de Albornoz | ![]() Begoña Camblor, José Luis F. de Albornoz y Encarna Molina Yelo |
![]() Encarnación Pisonero, David Fraguas y el director de la colección DEVENIR, el 15 de abril de 2008. Sala Forum de Fnac, dentro del ciclo: Para reconocer y recuperar la memoria. | ![]() De izquierda a derecha, Luis Alberto de Cuenca, Juan Pastor, Jaime Olmedo y Fernando Rodríguez La Fuente, en el Círculo de Bellas Artes.. Presentación del libro Sensación de universo de Jaime Olmedo el 8 de mayo de 2008. |
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Alberto Santamaría y Carlos Alcorta. | LO SEGIMOS CELEBRANDO 14 de octubre en la librería Gil de Santader |
Aspecto de la sala durate la mesa redonda inaugural del ciclo en la librería Gil de Santander
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LA POLÍTICA POÉTICA DE LA UTOPÍA
11 de diciembre de 2008en La carbonería de Sevilla
Clausura del ciclo LO SEGUIMOS CELEBRANDO
En la imagen superior, en el centro Francisco Lira, y a la derecha Manuel Alcaide Mengual y Sara Mesa Premio nacional de poesía 2007. Fundación Nacional Miguel Hernández.

Una panorámica de La Carbonería de Sevilla y de izquierda a derecha: Francisco Serradilla, Sara Mesa y Juan Pastor. En la imgen inferior, aspecto de la sala (La Carbonería de Sevilla) el día 11 de septiembre en la clausura del ciclo:
LO SEGUIMOS CELEBRANDO.
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![]() Antonio Quintana en Córdoba | VICENTE ALEIXANDRE |
![]() Un aspecto de la sala en presentación y homenaje a Vicente Aleixandre en Córdoba | De izquierda a derecha: Juan Pastor, Antonio Quintana, Pablo García Baena y Javier Lostalé en Córdoba |
| HOMENAJE A VICENTE ALEIXANDRE En las imágenes de parte inferior | ![]() Jaime Siles |
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![]() | CLAUSURA D A la izquierda clausura del homenahe a Vicente Aleixandre en la Fundación Gerardo Diego de Santander.► |
PRESENTACIÓN DEL LIBRO: ÁNFORAS DE GOYA GUTIÉRREZ
Dia 11 de junio de 2009 en la casa del libro de Barcelona

Neus Aguado , Alfonso Levy, Goya Gutiérrez y un aspecto general de la sala
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Jacinta Negueruela y Juan Soto en la librería Primado de Valencia |
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PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JUAN JOSÉ BORREGO EN AGUADULCE (SEVILLA
28 DE AGOSTO DE 2009
![]() De izquierda aderecha Jesús Quintero, Juan Pastor, Juan José Borrego y Joaquín Benítez | ![]() Juan José Borrego y Joaquín Benítez, alcalde de Aguadulce (sevilla) |
![]() Enrique Álvarez, Manuel Ballesteros, Carlos Pujol (Foto:Joan Roca | PRESENTACIÓN DEL LIBRO: |
IMÁGENES CON CON MIGUEL HERNÁNDEZ AL FONDO
(História gráfica del año 2010)
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| EL ARTE COMO ALIMENTO Nuestra civilización progresa de una manera tan vertiginosa como alarmante hacia una sociedad de tecnócratas y gestores del utilitarismo en perjuicio de una sociedad de humanistas. Los intelectuales ya no son los sabios, los pensadores o los filósofos; ahora los intelectuales son los cocineros, los asesores de imagen, los profesionales del shown business y los gestores del glamour. El valor de la cultura se mide por el interés turístico y gastronómico, por las colas en las puertas de los museos y por las ventas millonarias de libros de autoayuda. Los nuevos intelectuales han convertido la divulgación cultural en vulgarización y espectáculo mediático. RICARDO RUIZ (Burgos. 1963). Ha publicado en la colección DEVENIR POESÍA los libros: Kilómetros de nostalgia, Tatuajes y Estación lactante.
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| EL DESVÍO DEL OTRO Hace ya más de 10 años el colectivo poético Alicia Bajo Cero de Valencia (en boca de uno de sus poetas mayores, Antonio Méndez Rubio) decía que «hablar del mundo es proponer un mundo». Un libro de poesía encierra, a mi juicio, dentro de sí un mundo y lo quiera o no negocia y transacciona con ese otro mundo que le rodea. No en vano la palabra, como nos recordara el psicólogo bielorruso Vygotski, es un «microcosmos de conciencia humana». Por eso, hablar de un libro de poesía que está en el mundo es también proponer un mundo. El mundo de mis versos intenta ser fragmentario y colectivo, como hilachas transparentes que tejemos entre todos y donde nos vamos enredando sin querer. En él habitan la periferia de Madrid y de París, las calles del barrio donde vivo, los días compartidos con mi compañera, peleados minuciosamente contra el deterioro y el egoísmo, la pintura, los momentos felices vividos con mi familia, mis amigos, los compañeros de trabajo, también la indignación hacia mucho de lo que observo, pues no sé qué les parecerá a ustedes pero me a mí me espanta. En él habitan todas esas contradicciones que nos impiden dormir y que, incluso, nos convierten en seres mezquinos y otras veces luminosos. Intuyo que en él habitan las luces y sombras que todos llevamos dentro de nuestra camisa. Desconozco si por elección o herencia educativa, soy de los que opina que cuando un poeta saca a la luz un texto es ineludible tomar partido, esbozar las líneas maestras de lo que algunos denominan «poética» y otros, simplemente, «trabajo». Hay poetas que detestan la reflexión metapoética, por entenderla impostada y falsaria, ajena al propio poema, yerma. Otros en cambio consideran que el devenir poético bebe y necesita, en gran medida, de la reflexión teórica. Más allá de unas u otras posiciones, considero que las poéticas son imprescindibles porque nos enseñan que la producción literaria no es ajena al territorio del conflicto y la disputa. No me refiero a las riñas más o menos emboscadas de grupos, grupúsculos, pandillas y/o maras literarias que campean en nuestro escenario cultural. Me refiero al hecho del conflicto en sus dimensiones social, filosófica y política. Si como decía Gramsci la cultura dominante es la cultura de la clase dominante, las poéticas hegemónicas vienen a traducir en buena medida, los «sentires» estructurales de los grupos intelectuales dominantes, los poseedores del capital simbólico colectivo. Ahora bien, no voy a ser tan ingenuo como para pensar que los discursos poéticos dominantes son una mera traducción mimética de las oligarquías del poder social y económico, pues hemos de tomar en consideración la advertencia que ya nos hiciera Bourdieu cuando recordaba que «los intelectuales son, en cuanto detentadores del capital cultural, una fracción (dominada) de la clase dominante». Ahora bien, cuando un libro sale a la luz está obligado a confrontar su mundo con el resto de mundos existentes, disputar la arena simbólica tomando como puntos de partida su conciencia individual y su proyecto ético-literario. Si echamos un vistazo a la poesía española durante los últimos veinticinco años nos encontramos que, por encima de las múltiples evoluciones personales de numerosos y excelentes poetas, y a semejanza de los recientes resultados electorales, ha existido una especie de «tsunami bipartidista» en términos poéticos. A un lado nos encontraríamos con el discurso figurativo, realista, experiencial, civil, próximo al proyecto ilustrado, racional, cuyo principio de realidad acercaba sus costas al ámbito de la normalidad, la confidencia y el testimonio. Al otro el proyecto del silencio, de la introspección, de la vanguardia, de la videncia, del irracionalismo, del hermetismo, del principio del lenguaje cuyo rostro se proyectaba más hacia la tradición ideacional, mallarmeana, simbólica y abstracta. Durante mucho tiempo este enfrentamiento expulsó a las márgenes de la historia editorial a numerosos libros que perecieron en el fuego cruzado, y que apenas tuvieron oportunidad de ser por cuanto no participaban de esa confrontación dual. En mi caso me siento desertor de ambos bandos, aunque no puedo negar que muchos de sus ecos laten todavía en mi trabajo poético. Afortunadamente desde hace un tiempo ya este panorama parece superarse. Nuevas propuestas, nuevas apuestas, nuevos libros (muchos de ellos de autores jóvenes y también consagrados) vienen a ventilar un recinto demasiado viciado. Ahí están los poemarios de Eduardo García, Vicente Luis Mora, Pablo García Casado, Agustín Fernández Mallo, Marcos Canteli, Julieta Valero, Diego Doncel, Oscar Curieses, Elena Medel, Mercedes Cebrián y un largo etcétera que suponen una renovación en la manera de decir y en el contenido de la última poesía española. Humildemente «El Desvío del Otro» intenta seguir esa estela distanciándose del tsunami bipolar del que antes daba cuenta. Sin embargo, distanciarse no significa resolver los dilemas y disputas que allí se dieron. Decía Mallarmé que «sólo dos vías están abiertas a la investigación mental: la estética y también la economía política». Si en un ejercicio de simplicidad, tratásemos de equiparar «estética» a la esfera del lenguaje, y «economía política» a la esfera de la realidad, nos encontraríamos que lejos de ser mundos aislados el uno respecto del otro, más parecen mundos conectados el uno con el otro. Me siento claramente deudor de este enfoque, pues considero que ambos continentes alimentan la conducta personal y social. El libro que hoy presento intenta ser un territorio simbólico donde se confrontan ambas visiones. Créanme si les digo que la autonomía del lenguaje, la libertad irracional, conviven dentro de mis actos con la misma intensidad que la actividad económica, el reflejo de lo cotidiano, las luchas sociales o la palabra experiencial. Tradicionalmente la poesía ha sido considerada el territorio de la intimidad, de lo subjetivo, del yo en definitiva. Mas siempre tal y como lo expresara el antropólogo Michael Carrithers «Aprender, convivir y actuar en la vida social común (y la literatura no deja de ser una forma de convivir y actuar en la vida social común) hace todo con, a través, por medio de y frente a otras personas. Aprender, convivir y cambiar el mundo social es algo que se hace entre personas, no en el interior de ellas». Yo creo que la poesía, aunque también puede contribuir a modificar el interior de las personas, no es ajena a esta advertencia. Quizá por eso los mapas de la alteridad y la individualidad son escenarios que me preocupan y están presentes en mis versos. Son igualmente un territorio de disputa. Por ello creo que la poesía es un ejercicio de mutualismo, de conectividad, que implica por igual a lo subjetivo y a lo colectivo. Ambos mundos son los protagonistas del libro. Pero hablemos ahora del propio acto de escribir. De su «modus operandi». Según Juan Eduardo Cirlot en su ya clásico Diccionario de Símbolos, en la antigua Escandinavia los exiliados se llevaban las puertas de su casa, y en algún caso las tiraban al mar y recalaban allí donde esas puertas encallaban, de ese modo se fundó Reykjavik en el 874 D.C. Esta es, valga la comparación, un modo como otro cualquiera de volver a empezar, y en cierta medida cada libro es un volver a empezar. En el caso de los exiliados escandinavos las nuevas colonias tomaban como punto de partida las puertas de las casas de donde esos mismos exiliados procedían. Es decir, lo nuevo a partir de lo viejo. En este libro he intentado justo lo contrario. Olvidarme por completo de mis versos anteriores y tapiar las puertas de sus casas con el anhelo de fundar nuevas colonias no necesariamente herederas de su metrópolis. El «Desvío del Otro» no ha sido un plan trazado, no ha tenido vocación de ordenar nada, de refundar nada, sino de investigar y abrir incertidumbres a partir de una veladura de lo hecho anteriormente. Eso no significa negar los libros anteriores, pero sí distanciarme de ellos y asumir la mayor cantidad posible de abandono, con el deseo de acceder a nuevos mundos imprevistos. No quiero sentirme propietario de grandes certezas, sino más bien de dudas, de modo que cada libro suponga desengastar lo aprendido y someterlo al hábito de la incertidumbre. Ese es para mí el sentido de escribir. Y ya para acabar me gustaría traer a colación unas palabras de Sartre que siguen constituyendo la médula esencial de mi proyecto poético. Decía el filósofo francés que «A todos los que se toman por ángeles, les parecen absurdas las actividades de su prójimo, porque pretenden trascender la empresa humana al negarse a participar en ella». Yo no quiero trascender la empresa humana y, muy al contrario, espero que mi trabajo lejos de negarse a participar en ella lo haga de manera decidida y solidaria, pues la belleza, a fin de cuentas, es un don que se conquista con las manos. Gracias. (Volver) (Volver a inicio) ErRNESTO GARCÍA LÓPEZ Madrid, a 24 deabril 2008 |
SOBRE LA POLÍTICA POÉTICA DE LA UTOPIA
Texto de Iván Vergara, publicado en el blog: "La firma del caracol"
¿QUEREMOS LECTORES, O QUEREMOS COMPRADORES DE POESÍA?
El jueves 11 de diciembre se clausuraron en el céntrico, y ya mítico, espacio cultural La Carbonería, los festejos por el veinticinco aniversario de la editorial madrileña Devenir. Se realizaron una serie de lecturas, presentaciones y coloquios en torno a la edición, creación y difusión de la poesía, las actividades se realizaron en siete ciudades del territorio español, actividades por las que pasaron autores como Carlos Alcorta, Alberto Santamaría, Ángel Ballesteros, Sara Mesa, entre otros.

En el evento de clausura, Juan Pastor, coordinador de los eventos, reunió a un selecto grupo conformado por escritores, editores y representantes de la Junta de Andalucía, que discutieron en torno al tema: La política poética de la utopía. La mesa de debate comenzó con una exposición en torno al término "utopía", por parte del poeta Rafael de Cózar (Tetuán, 1951); entre sus postulaciones en torno al quehacer del poeta y su papel como eterno utópico, despuntó una preocupación hacia el quehacer político, hacia la motivación de las entidades gubernamentales y su apoyo (o no apoyo) al quehacer poético, ¿es verdad que los políticos hacen que creamos en la utopía?, comentó De Cózar; en la Utopía de Tomás Moro, nos presentan estas islas donde impera una armonía y paz total, y donde los políticos desempeñan una función aristócrata con elementos democráticos, para repartir los bienes y poderes de manera ecuánime ante la población. La pregunta se debate entre la identificación desempeñada por la oligarquía actual y qué compromiso deben aceptar ante el otro, en este caso el creador, editores y distribuidores de poesía. El problema ante tal utopía no se encuentra ya ante el uso de los órganos políticos, sino ante un sistema que extiende abismos, rebasa poderes estatales, culturales y sociales, bajo las normas estrictas del mercado y el capital. “La utopía es una realidad imposible, sino no es utopía”, añade el poeta Rafael de Cózar, más la cuestión que queda en el aire es el lugar, utópico o no, que ocupa el panorama cultural español ante las financiaciones que otorga el estado y la repartición de las mismas.
Antonio Barquero (Córdoba, 1975) abrió la línea de debate hacia el trabajo que realiza la Conserjería de Cultura en el ámbito de desarrollo de proyectos, tales como: festivales y eventos literarios, ayuda a la edición, fomento a la lectura, y otros. En torno a estas actividades, más precisamente hacia el trabajo desempeñado por la institución, discurrieron las intervenciones de Francisco Vélez Nieto (Lora del Río, 1935) y Juan Pastor (Murcia, 1949). “Editar poesía es una utopía” sentenciaba Vélez Nieto, mediando entre el papel del escritor y el de ser miembro a la vez de una institución, Juan Pastor por su parte, mencionaba el origen y el destino de tales ayudas, y como él ha podido sobrevivir durante más de dos décadas dedicándose a la poesía, recibiendo y formando, a su manera, parte también de ese sistema.

La charla movió distintos argumentos en torno a lo utópico, a la política y su papel ante la cultura, y finalmente a la poesía en medio de todo ello como la gran víctima. En algún momento, pensé en esas utopías que aún tenemos por delante, y todas aquellas otras utopías que hemos dejado atrás. Por que es verdad, la utopía deja de serlo cuando se vuelve realidad, entonces se convierte en parte del sistema social, se convierte en costumbre, no en mito. Pensé en aquella utopía que tuvimos décadas atrás, de encontrar un sistema de libre comunicación, que fuese gratis, que pudiera llegar a cualquier parte del planeta y por el cual la gente pudiese encontrarse y comunicarse con cualquier persona del planeta en tiempo real. Esa utopía se convirtió en una realidad, y hoy ha dejado de serlo, hoy es parte del sistema, hablando de sistema como alegoría del organismo (ser) humano, y gracias a ella muchas otras utopías comienzan a ser algo tangible, si podemos decir esto de algo que nazca, viva, se reproduzca y muera en un mundo virtual, inexistente, pueda ser llamado así.
Quizá en estos momentos hayamos alcanzado ya esa utopía necesaria para distribuir, crear y editar poesía con canales que antes no poseíamos. Es verdad que ya es posible editar un libro en distintos formatos, si nos interesa el mundo digital y las aperturas que nos ha proporcionado, es sencillo dirigirnos a bubok.es para elegir las distintas modalidades de edición, y con la oportunidad de ser impreso y enviado a distintos país. También es notable la cantidad de editoriales jóvenes que publican, bajo cuidadosos criterios, poesía de distintas latitudes, favorablemente de poetas jóvenes y noveles, en España podremos mencionar a La Bella Varsovia, Cangrejo pistolero ediciones, La Garúa, SIM Libros, todas ellas editoriales con no más de cuatro años y andaluzas. Los canales de difusión y distribución se están modificando, es notorio el cambio desde la manera de distribuir ejemplares de libros poesía, de las presentaciones en los recitales y la manera de editar, siendo algunos ejemplares de estas editoriales, auténticas creaciones artísticas de bajo coste (Editoriales cartoneras, libroartista.org). Para que estos proyectos sean sostenibles deben contar con el apoyo privado, institucional o una manera de autofinanciamiento que mantenga la editorial, revista, o evento literario a flote. Antonio Barquero fue contundente en su intervención en el sentido de que sus estadísticas denotaban un claro apoyo no sólo a la lectura, sino del trabajo primero que significa alfabetizar a la población, después de ello el que programas de lectura funcionen, sean constantes y tengan un cauce correcto son una prioridad; por parte suya, hemos tenido apoyo para la organización de nuestro recital RCA 08, así que viniendo de una realidad social donde las cosas son demasiado abismales (ciudad de México), creo deberíamos comenzar a aprender y escuchar del otro para que estos proyectos sean una realidad sostenible.
El trabajo del político en el apoyo a la cultura verdaderamente es otro, no son pocas las personas involucradas en la gestión cultural andaluza interesadas en el apoyo a proyectos, donde deberían incluirse también los esfuerzos independientes de mecenas, salas culturales y asociaciones, entre otros. Rafael Cózar pronunció “Hoy la cultura no depende del gobierno, sino del mercado”, es ahí donde el creador, el editor, el distribuidor de cultura debe poner los ojos con cautela; por un lado, las ayudas de los distintos organismos pueden ser obtenidas con un proyecto sostenible y bien encauzado, en teoría debería tener buenos resultados. El problema radica cuando este gran colectivo en torno a la cultura limita su acción a los resultados obtenidos por la gestión política, a la espera de recibir apoyos que en muchas, la mayoría de las ocasiones, es probable que no lleguen. Esto, no debe ser culpa exclusiva del político, ni mucho menos, es la labor y un compromiso nuevo el gestionar medios suficientes para hacer sostenible una empresa cultural.

Al final la pregunta que entre poetas, editores, distribuidores debemos responder es la siguiente ¿queremos lectores de poesía o queremos compradores de poesía?. En una sociedad como la nuestra, la actual, buscamos vender, ser exitosos, trascender, ser figuras literarias. ¿Es esa la manera adecuada de actuar para que respondamos a la anterior pregunta? Creo que hay que ser claros, y ser fiel a la idea que nos motive al trabajo literario, por lo menos saber que para obtener ese éxito hay que ser concientes de lo que tendremos que vender, o qué tendremos que asimilar del sistema para obtener esa trascendencia, con el riesgo de caer en pretensiones encauzadas hacia la necedad. Francisco Vélez Nieto realizó un comentario que se acercó al origen de este par de preguntas “hay que poner por ejemplo la Guerra y Paz, de Tolstoi, acabo de ver que tiene por lo menos siete distintas ediciones, no pasa de moda”, cada obra, cada autor será juzgado por futuras generaciones, no seremos nosotros.
Caminos hay para responder ambas preguntas, el problema sería señalar un culpable y dejarlo todo “a lo que dios quiera”. Eso no es cuestión que sepa responder ningún político, pero quizá sí una utopía que desde hace mucho tiempo debimos abandonar. (Volver) (Volver a inicio)
Ivan Vergara
Sábado, 20 de diciembre de 2008.
Texto publicado en el blog: "La firma del caracol"
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| 25 AÑOS SIN ALEIXANDRE Antonio Quintana Cuando a cualquier niño del mundo en que vivimos se le pregunta, que le gustaría ser de mayor, suele contestar que: astronauta, bombero, futbolista, o vete tu a saber que fantasía, yo siempre supe que quería ser pintor a pesar de haber nacido en un pueblo y las únicas pinturas que conocía eran la de los cuadros de la parroquia. Tenía la ventaja de haber nacido en una familia de artesanos con lo que mis genes posiblemente estuvieran dotados con la semilla del don de la creatividad.
“Pa” esta cosa que me j´hiere En mas de una ocasión volvimos a tocar el tema y le volví a traer letras de otros palos que pacientemente escuchaba y me ayudaba a seleccionar. Era un gran conocedor del Cancionero de Demófilo y le gustaba el cante antiguo, me habló de la Niña de los Peines, Pepe el de la Matrona, Tío Luis el de la Juliana, primer cantaor conocido y cumbre en la historia del cante j´hondo de su época, que cantó como nadie entre otros la toná, cante arcaico y difícil entre los cantes. Flores y unas macetas. Y unas rejas tramadas. En un vasto dominio. María la Gorda, de Retratos con nombre. Esta que veis pasar María la llaman, Duran, pues fue María, cuando en la noche venal pídenle juerga, Todo tu bulto ardía, carbón todo Tardía el alba ahora regresa, y gime. No quiero decir con esto que en Aleixandre influyera lo popular de la misma manera que lo hiciera en compañeros de generación como Lorca y Alberti, sólo quiero anotar un registro más en el vasto mundo de su lírica. Antonio Quintana (Subir) (Volver a inicio) |






















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