Veinticinco años después - Luis Alberto de Cuenca


Veiticinco akos después
Por Luis Alberto de Cuenca

Se dice pronto: veinticinco años. Yo tenía la edad en que murió Cristo cuando mi amigo Juan Pastor comenzó a publicar en Barcelona su colección Devenir. Ahora tengo cincuenta y ocho, y se me antoja raro haber sido joven alguna vez. No sé cómo Juan dio con mi dirección postal. Pero empecé a recibir puntualmente los primeros libros de la serie en mi casa madrileña de Don Ramón de la Cruz, donde aún los recibo hoy día, cuando ya Devenirha superado la cifra -asombrosa para una colección de poesía- de los dos centenares de libros publicados. Tras el cuarto de siglo transcurrido, Devenir sigue teniendo, en lo que concierne al diseño, el mismo aire de familia con que nació. Aún recuerdo con delectación y cariño aquella edición de los sonetos de don Gabriel Bocángel a cargo de Esther Bartolomé. Acababa yo de dar a las prensas una antología de Bocángel en Editora Nacional, dentro de la preciosa colección de poesía que dirigía por aquel entonces mi llorado amigo Gonzalo Armero, y no pudo, por tanto, pasar desapercibida a mis ojos la estupenda edición de Esther. 

Cierto es que Devenir se ha ocupado mayoritariamente de poesía contemporánea, pero aquellos sonetos bocangelinos se quedaron a vivir en mi memoria de manera muy especial. Luego vinieron otras muchas entregas memorables. Algunas de ellas he tenido el honor de prologarlas. Siempre he tenido una relación muy fluida con Juan Pastor. Cuando ha caído en mis manos un original poético que, a mi juicio, merecía la pena, no he vacilado a la hora de telefonearle, recomendando su publicación. Juan es una persona abierta a todas las tendencias poéticas, sin ningún tipo de sectarismo, un hombre que sabe escuchar y que distingue en todo momento entre el grano y la paja, un enamorado de la poesía y un excelente profesional de la edición. Luego se ha abierto a otras temáticas editoriales, como el ensayo y la crítica literaria, siendo fundamental su aportación en este terreno, pues pocas son las editoriales que lo cultivan hoy. Le deseo mucha suerte en su tarea de ir cumpliendo objetivos, además de años, al frente de Devenir. Un proyecto que es suyo, pero que, al cabo del tiempo, ha terminado siendo nuestro también. Ya está en alto mi copa, rebosante de aplauso y de amistad. ¡Por la colección Devenir, para que dentro de veinticinco años podamos brindar de nuevo juntos por ella! ¡Por Juan Pastor, el infatigable y entusiasta editor que la ha hecho posible! ¡Por la poesía que encierra y por la juventud que evoca en nosotros, veinticinco años después!

Luis Alberto de Cuenca
4 de enero de 2009